20 may. 2018

Pentecostés 2018






Espíritu Santo de Jesucristo y de Dios Padre,
ven a mí, como el rico se acerca al pobre, para darle una limosna
más mi alma precisa de toda tu Persona Divina,
necesito que vivas siempre en mí,
moviéndome hacia el Bien
impulsándome hacia Arriba,
hacia las cosas del Cielo que al Señor tanto le agradan.
Mi tendencia al pecado, querido y Santo Espíritu de Dios,
es tan grande todavía....
Amado y respetado Espíritu Santo,
aún recuerdo tus toques,
cuando de joven andaba hacia la Casa de Dios,
y con júbilo cantaba y vibraba con las cosas del Cielo,
por ello, porque te he gustado y soy tan pobre,
sobrenaturalmente hablando,
te ruego hoy que me bendigas con tu Aire,
tu Brisa, tu Agua y tu Viento,
que llenen mis pulmones y mi alma de Tí,
y ahuyenten mi pecado para siempre.
aquí me tienes, creo y confío en Tí, y espero en Tu Piedad,
con Mamá María como Señora y Maestra,
Esposa tuya fiel y pura.
Amén.

6 comentarios:

Marian dijo...

Preciosa y ungida oración, me sumo a ella, Felicitas.
¡Feliz día guapa!. Dios te bendiga. Un fuerte abrazo.


¡Ven, Espíritu Santo! ¡Llena los corazones de tus fieles, y enciende en ellos el fuego de tu amor!¡Feliz y fructífera Fiesta del Espíritu Santo!
No pasemos por alto que no se trata de un mero recuerdo histórico..., SINO DE UNA REALIDAD MUY ACTUAL.

“De balde, esto es gratis lo da Dios, y está al alcance de todos... ¿Quién lo quiere”? que decía desde el púlpito San Juan de Ávila.

Carmen Estany dijo...

Me uno a tu preciosa oración al Espíritu Santo y pido para mi y para todos los cristianos el aire de la esperanza,la brisa del puro amor.el agua que purifica y el viento consolador.
Muchas gracias por tu bondad y piedad.
Un abrazo

Soy Tu Morada dijo...

Yo también me uno, Felicitas. Muchas gracias, es muy hermosa y necesaria tu oración.

Amado Espíritu Santo, envía aquí a tu sierva, envíale por el mundo, difunda tu mensaje con vida de oblación, silencio, intercesión, y tome siempre en cuenta, que el fruto es el AMOR.


¡Un fuerte abrazo en el Espíritu Santo!

dijo...

En verdad nuestros pecados confesados sacramentalmente son mucho más que ahuyentados, mucho más que arrojados al fondo del mar, en Cristo crucificado nuestros pecados son redimidos, la remisión de nuestros pecados, la obra de nuestro amado Redentor...te entiendo cuando hablas como dijo JuanPa sobre la resurrección, extraído del pregón pascual

"La resurrección, con la fuerza del amor de Dios, ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos... "

ok en la expresión, más la remisión de nuestros pecados tiene enjundia, grasa, chi-chi, la redención es obra del Hijo y el Padre con el Espíritu Santo que enamora nuestras almas y atrae hacia el crucificado de forma dulce, con lágrimas de alegría y gozo.

Jesús Redentor.


Disculpa la extensión,me vino esta pijadita al alma por visitarte hoy. Abrazos fraternos.

Felicitas dijo...

Gracias a los 4 por vuestros preciosos y valiosos comentarios. Dios os bendiga y la Virgen también.
Un fuerte abrazo

Fernanda dijo...

Qué rebonita oración interior, querida amiga. Me siento muy identificada con esa tendencia a las pequeñeces que mencionas que, por desgracia, nos cuesta bastante ir superando.
Gracias por compartirla con nosotros.
Besitos!!