27 abr. 2018

Nacer de arriba






Respondió Jesús y le dijo: En verdad te digo que quien no naciere de arriba no podrá entrar en el reino de Dios
Evangelio según ¨San Juan, 3, 3

Nacer de arriba, dice el Señor...
en otra ocasión, Jesús dice: ... " Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo." ( San Juan, 8,23)

y también, en otra ocasión, dijo Juan el Baustista: " 31. El que viene de arriba está sobre todos. El que procede de la tierra es terreno y habla de la tierra; el que viene del cielo,"
32. da testimonio de lo que ha visto y oído, pero su testimonio nadie lo recibe.
33. Quien recibe su testimonio pone su sello atestiguando que Dios es veraz." (San Juan, 3, 31)


Realmente todos los que creemos en Jesucristo hemos experimentado de alguna forma ese nacer de arriba. En especial los conversos hemos tenido la gracia de poder pasar de una vida terrena, siendo gentes de "abajo", por pura gracia de Jesucristo, a nacer a una vida sobrenatural, nueva, sorprendente, un universo maravilloso que se abre ante la vista del converso, como un campo lleno de flores fragantes que invitan a correr por la hierba, sintiendo la libertad auténtica, por primera vez.



Nacer de arriba es algo impresionante, algo que te marca para el resto de tu vida.
Y no se trata de que ya seamos santos en vida, pero sí que es una gracia suficiente, como para, por la fe en Jesucristo, poderse apartar definitivamente del pecado mortal. ¿Cómo? Porque Su Amor te habita y habilita para poder apartarte del pecado mortal y aún del venial. Por primera vez le amas y el amor es la fuerza más grande de transformación de las personas. 

Si esto ocurre a nivel natural, y lo vemos constantemente en los enamorados que por amor son capaces de lo que antes jamás hubieran hecho, a nivel sobrenatural es una auténtica bomba nuclear:

El hombre es abierto a la trascendencia y a lo sobrenatural, por la adhesión a Jesucristo, de tal forma, que los primeros años de un converso son años de sorpresa constante, admiración y emoción, ímpetu y ganas de comerse el mundo, porque, de pronto uno, que se arrastraba hasta entonces por la vida, comienza a volar, y es elevado hasta el trono del mismo Dios, y allí, en lo más hondo del alma, cuando ora a su Dios, escucha por primera vez: ¡Te amo, eres mi hijo, hoy te engendré! 

¡Somos de arriba, hermanos cristianos, alegrémonos y cantemos con entusiasmo!

4 comentarios:

Carmen Estany dijo...

Una vez hemos descubierto el amor de Dios en nuestra vida, ya no se puede vivir superficialmente.Cada día y cada momento es una acción de gracias.
Muy hermoso todo lo que dices.
Un abrazo
Carmen

Felicitas dijo...

tienes todas la razón, Carmen, ya no podemos vivir superficialmente, y tampoco queremos. Una acción de gracias constante. Muy hermosa tu idea también, que nace de arriba, de un corazón creyente.
Un abrazo, hermana

Rosa Tequendama dijo...


Que hermoso lo que has escrito, y cuanta verdad en tus palabras. Gracias.

Rosa

Felicitas dijo...

Hola Rosa, gracias a ti, hermana, por tu hermoso testimonio de fe en la red. Un fuerte abrazo en el infinito Amor del Corazón de Cristo.