28 mar. 2018

Jueves Santo, institución de la santísima Eucaristía y el sacerdocio ministerial








San Gregorio Magno (540-640)

“Pero es necesario que cuando hagamos esto (el sacrificio eucarístico) nos inmolemos a nosotros mismos a Dios en contrición de corazón, porque los que celebramos los misterio de la pasión del Señor debemos imitar lo que hacemos. Pues entonces en verdad será para nosotros la oblación  hecha a Dios, cuando nos hiciéremos a nosotros mismos oblación.” (Diálogos Libro IV cap. 59)


 San Máximo Confesor

“La participación en la vida divina

“Concedió la vida divina haciéndose él mismo alimento, de un modo que sólo conoce él y quienes han recibido de él tal sensibilidad de la inteligencia, de manera que, por la degustación de este alimento, saben, por conocimiento verdadero que "el Señor es bueno"; el cual, mezcla, para divinizarlos, a quienes comen de él, con una cualidad divina, de manera que es  llamado, con toda claridad, pan de vida y de potencia. (Interpretación del Padre Nuestro)

San Justino Martir

"A este alimento lo llamamos Eucaristía, y nadie puede participar de ella, a menos que crea que nuestra enseñanza es verdadera... No lo recibimos como pan o bebida comunes ..., tal como nos han enseñado, el alimento que se ha preparado en la Eucaristía a través de la oración eucarística que él pronunció … es la Carne y la Sangre del mismo Jesús encarnado"

San Irineo

"(Jesús) ha declarado que el cáliz, parte de la creación, es su propia sangre, desde la cual hace que fluya nuestra sangre; y el pan, parte de la creación, ha establecido como su propio cuerpo, desde la cual hace crecer nuestros cuerpos".

San Cirilo de Jerusalén

Por lo cual estamos firmemente persuadidos de que recibimos como alimento el cuerpo y la sangre de Cristo. Pues bajo la figura del pan se te da el cuerpo, y bajo la figura del vino, la sangre; para que al tomar el cuerpo y la sangre de Cristo, llegues a ser un solo cuerpo y una sola sangre con él. Así, al pasar su cuerpo y su sangre a nuestros miembros, nos convertimos en portadores de Cristo. Y como dice el bienaventurado Pedro, nos hacemos partícipes de la naturaleza divina. 

2 comentarios:

FLOR DEL SILENCIO dijo...

Es una gran riqueza la que comparte, es ÉL quien se entrega a nosotros es ÉL en un pequeño y pedazo de pan, para hacernos un ÉL , siempre he pensado que al recibirle todos somos unos sagrarios vivos que deberíamos tener en cuenta cada vez que nos encontramos con un hermano, gracias que estos días santos ÉL llene su vida y la ilumine en su caminar diario, un fuerte y grande abrazo.

Felicitas dijo...

Para hacernos un Él... ¡qué bonito!
¡Gracias por tus santos deseos, lo mismo para ti, linda!
Un fuerte abrazo en el Amor de Jesús