25 feb. 2018

¡Alegraos con Jerusalén!

¡Alegraos con Jerusalén,
congratulaos por ella
todos los que la amáis;
llenaos de alegría por ella
todos los que por ella llorabais! 

Heme aquí, esposa infiel, ya que sigo amándote
con Amor Divino y humano.
No humean los montes,
ni saltan los mares aún,
y en el silencio del que muchos huyen,
Mi Alma haya descanso...


Alégrate, Jerusalén,
porque tu Esposo no marcha,
nunca marchó Aquel de cuyo costado naciste.

Alégrate, Jerusalén,
tus dolores y llantos
han sido escuchados.

Pondré freno en tu boca, 
y te haré volver por el camino por donde viniste.
No a ti, Jerusalén, sino a los que hoy te pisotean
en su propio nombre, y dan falso testimonio de Mí.

Alégrate, Jerusalén, tu fama será restaurada,
entre todos los pueblos,
brillarás cual esposa engalanada
en el día de su desposorio,
y la tierra entera se maravillará de tu belleza

Alégrate, amada, ya no habrá llanto,
por siempre vivirás.

3 comentarios:

dijo...

Estamos alegres. Abrazos fraternos.

FLOR DEL SILENCIO dijo...

Gracias, por estas palabras de alegría, de sabernos amado por ÉL, dichoso quien no tiene más gozo y alegría que las palabras y obras del Señor, que Dios la bendiga siempre y le conceda lo que pide su corazón, un fuerte abrazo y gracias por todo.

Felicitas dijo...

Gracias a los dos. Un fuerte abrazo