11 sept. 2017

Dulce Nombre de María

Mañana, martes, 12 de setiembre, celebraremos la festividad del dulce nombre de María. Dulce por quien lo tiene, que es verdaderamente única en su especie, reservada, mujer fuerte y decidida, y al mismo tiempo sumamente dócil y obediente, llena de amor a Dios y amor al prójimo, llena de Espíritu Santo, por lo tanto, sede de la Sabiduría divina que es Jesucristo mismo, arca de la nueva alianza de Dios con la humanidad en Jesucristo, su amado hijo, que así la convierte en consorte del mismo Dios, hija, esposa y madre del UNO y TRINO. Y por decisión del Señor , en sus últimos momentos, en la cruz, madre de todos los creyentes en Jesucristo, sin distinción. Muchos la tienen por madre y ni lo piensan, lo saben ni lo aprecian. Por eso, oremos y ofrezcámonos a Ella, para que como esclavos de su amor maternal y en Ella del Amor de Dios en Jesucristo, se cumpla en todos y cada uno de nosotros la amabilísima Voluntad del Altísimo, proyecto divino de vida para cada uno, según Dios. En Él, con Él y por Él, a ti Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo Honor y toda Gloria, por los siglos de los siglos. Amén. 










Si el mar que por el mundo se derrama
tuviera tanto amor como agua fría, 
se llamaría, por amor, María
y no tan solo mar, como se llama.

Si la llama que el viento desparrama,
por amor se quemara noche y día,
esta llama de amor se llamaría
María, simplemente en vez de llama.

Pero ni el mar de amor inundaría 
con sus aguas eternas otra cosa
que los ojos del ser que sufre y ama,

ni la llama de amor abrasaría, 
con su energía misericordiosa, 
sino el alma que llora cuando llama

Autor: Francisco Luis Bernárdez (Argentina)

5 comentarios:

FLOR DEL SILENCIO dijo...

Gracias, hermoso compartir, Al verdadero amor no se le conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece. Gracias, madre. por tu amor con nosotros, un abrazo fuerte.

dijo...

Amén. Todo es poco en tan gran-diosa creación. Abrazos fraternos.

Marian dijo...


Si el mar que por el mundo se derrama
tuviera tanto amor como agua fría,
se llamaría, por amor, María
y no tan solo mar, como se llama.

Si la llama que el viento desparrama,
por amor se quemara noche y día,
esta llama de amor se llamaría
María, simplemente en vez de llama.

Pero ni el mar de amor inundaría
con sus aguas eternas otra cosa
que los ojos del ser que sufre y ama,

ni la llama de amor abrasaría,
con su energía misericordiosa,
sino el alma que llora cuando llama

¡Que hermoso Felicitas.!

Solo sé decirte que Su nombre, es la dulzura, la fuerza, la alegría de mi corazón.¡Te amo Madre! Te necesito...

Un fuerte abrazo querida amiga.

Fernanda dijo...

Dócil, obediente y reservada... qué cualidades tan bonitas, y, si lo piensas, tan difíciles de encontrar hoy en día en cualquier mujer joven.
Bueno, aprendamos de tan Gran Maestra tales cualidades, buena amiga.
Besitos!!

FLOR DEL SILENCIO dijo...

Un gran abrazo.