9 jul. 2017

Venid a Mí los que estáis cansados y agobiados y Yo os aliviaré

Somos pequeños, porque Él es grande, infinito

Debo compararme siempre con Él y hallaré argumentos para la humildad, la mansedumbre en mi pobre corazón pecador.

Compararme con fulano o zutano no me hace ningún bien, porque si soy mejor que él, me ensoberbeceré. Si él es mejor que yo, le puedo llegar a tener envidia. Y es que la raíz pecaminosa se hunde poderosamente en el corazón del hombre. Tan sólo la Gracia, y Gracia abundante que nos ofrece Jesucristo nos saca de ese hoyo. No hay más.

La labor diaria de abnegación de la propia voluntad, del propio deseo, de las propias prioridadaes, para someterlo todo a la sabia y santa Voluntad del Señor que tanto nos ama, es clave para poder avanzar por Sus Caminos.

Lo que Dios quiere para mí, siempre, siempre será lo mejor, lo que me dilata el corazón para poder amar más y mejor, lo que me permite superar lenta y seguramente mis propias limitaciones ancestrales...mi tendencia al pecado tan enraizada en mí.

El y yo, juntos, trabajando a diario, avanzando, pasito a pasito, hacia la bendita Casa del Padre Bueno de todos.

3 comentarios:

María dijo...

El Espíritu de Cristo, es como una lámpara que por medio de la oración alumbra nuestras oscuridades, y aún las oscuridades ajenas. Y esto nunca debe desanimarnos, sino al contrario. Debemos verlo como una gran gracia en nuestra vida. Todos tenemos faltas y errores. Y la conversión del corazón es algo del día a día.

Venid a Mí los que estáis cansados y agobiados y Yo os aliviaré. Esta frase lo dice todo. Nuestro Señor toma nuestras cargas, pero al mismo tiempo quiere que nosotros aprendamos a llevarlas a medida que vayamos avanzando. Somos pequeños y lo seguiremos siendo, pero pequeños no significa, ser inmaduros en la fe. Pero para poder avanzar, es necesario como tú dices, imitar únicamente a Cristo. Nuestro Señor tiene un plan diferente para cada uno, y por medio de ese plan, hecho exclusivamente para cada uno, es que le daremos gloria.

Gracias Felicitas. Siempre me gustan mucho tus reflexiones. Cristo vive en ti.

Unidas en Nuestro humilde y manso maestro, nuestro Señor Jesucristo.

María dijo...

La canción es escalofriante mente hermosa!

Gracias

Felicitas dijo...

Es como hacer limpieza en una habitación que hace algún tiempo que fue dejada de lado...Entras, abres las ventanas, y ufff...cuánto polvo y desorden. Manos a la obra.
Saco el limpiamuebles Polvorín y ala, a faenar.
Pues lo mismo con el alma. Uy, jo, eso que hice estuvo mal...pues a la lavadora, que es el confesionario, donde se nos da la Gracia y el Perdón. Y a levantarse de nuevo y seguir bregando.

Bueno, un poco de broma no va mal de vez en cuando.
Gracias, María, tienes toda la razón.
Unidas en el Corazón Sagrado de nuestro amado Jesús.

Sí, las voces de los niños son casi de otro mundo. Un abrazo, linda