10 jun. 2017

Palabra de Dios




Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.


Cuando leemos esta lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 16-18, nos damos cuenta que el Señor es muy claro, no cabe duda acerca de lo que está afirmando:

Dios ama a los pecadores, los ama tanto que les entrega a su Hijo Unigénito para que tengamos vida eterna en Él. Dios no nos lo envía para juzgarnos, sino con la intención de salvarnos.
¿Salvarnos de qué? 
De la muerte temporal y de la muerte eterna.

El que crea en Él, NO SERÁ JUZGADO.

El que no crea en Él, YA ESTÁ JUZGADO, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

4 comentarios:

María dijo...

Así es querida Felicitas! Nos ama muchísimo!

Sigamos perseverando para entrar al gran Misterio de la Santísima Trinidad.
Porque para entrar, no se entra con libros, y tampoco estudiando este misterio. Para entrar hace falta el AMOR.

¡Santa Fiesta de esta Nuestra amada Trinidad!

Un abrazo.

FLOR DEL SILENCIO dijo...

Dios Padre, que has enviado al mundo la Palabra de verdad y el Espíritu de santificación para revelar a los hombres tu misterio admirable, concédenos que, al profesar la fe verdadera, reconozcamos la gloria de la eterna Trinidad y adoremos la Unidad de tu majestad omnipotente. Gracias, feliz y santo día en la Santa Trinidad.

dijo...

Un Misterio por amar eternamente. Abrazos fraternos.

Felicitas dijo...

Es el Amor de Dios, el Espíritu Santo el que nos habita desde el bautismo. Él mismo nos va conduciendo desde el corazón, desde el interior del alma. Sí, pidamosle poder vivir cada vez más unidas a Él en fe, esperanza y caridad.
Un abrazo, María

Amén, querida hermana Flor del silencio, amén.
Un fuerte abrazo

Oh sí, el mayor y más bello Misterio
Abrazos fraternos