1 may. 2017

Acoger al no creyente

Como cristianos católicos estamos llamados a tratar a todos con caridad. Con la Caridad de Cristo que vive en nuestro corazón. No se trata de mi caridad, de mi manera de amar al prójimo, no.

El Señor nos dijo en su Mandamiento nuevo: Amaos unos a los otros, como Yo os he amado.
Por lo tanto no se trata tanto de mis estrategias personales a la hora de acoger al no creyente, sino de amarle con el mismo Amor de Cristo, que por la Fe en Él, me habita, me inspira, me conduce.

Jesucristo acogiendo a los pecadores, jamás acogió su pecado. Jamás.

Con sabiduría divina supo atraerlos a Su santo Corazón, suscitando en ellos una Luz por la cual vieron claramente su propio pecado y dándose cuenta del gran contraste con la santidad de Cristo, ofrecieron su penitencia generosamente, como fue el caso del publicano, la pecadora pública y tantos otros. Y comenzaron a creer en Él y a orientar sus vidas según esta nueva Fe que es Libertad, Vida y Verdad.

Acoger al pecador no es rebajar las exigencias de la Fe en el Señor. Esto sería un fraude monumental que no podemos permitirnos, a no ser que queramos destruir la Iglesia de Cristo.

Como padres que enseñan con cariño y también con autoridad a sus hijos, nosotros debemos, con corazón manso y humilde como Cristo, iluminar con gran paciencia y caridad los corazones de aquellos que, de momento, se cierran al Amor de Dios.

Si permito que gentes sin Fe, accedan a la Santa Comunión o a cualquier Sacramento, los estoy conduciendo a un pecado peor todavía: el de "dar las perlas a los cerdos", como el mismo Señor nos dijo. Y no se trata de un insulto, se trata de que a quien no valora lo sagrado, no se le puede dar acceso indiscriminadamente.   

"Quien come el Cuerpo de Cristo indignamente, come su propia condenación", nos dice San Pablo (1 Cor 11, 27).

Más claro, el Agua.

6 comentarios:

María dijo...

El Señor me siga enseñando a amar como él ama. Y brote de mi la verdadera caridad como él la tiene.


Gracias Felicita. Muy buena reflexión. Un abrazo

Marian dijo...

Amaos así entre vosotros.!!

Si, hermana, nuestros preferidos, tienen que ser los alejados,
orar por ellos, amarlos, acogerlos, alentarlos.

Hay más alegría en el Cielo, por un solo pecador que se convierta...

Profunda reflexión.¡Gracias !

Un abrazo grande.!

cristina dijo...

Compartir lo que siente el alma cuando Cristo la habita y habla en ella ...
Fuerte abrazo Felicita.

camino dijo...

Tiene usted razón hemos de acoger todos aquellos que Dicen no creer pero en el fondo busca la verdad aunque no son conscientes de ello, pues Creer es ser capaz de soportar dudas. Gracias, un abrazo.

dijo...

Muy bien dicho,en defensa del Manso Cordero en manos de 'funcionarios diocesanos y egresados de seminario'. ¡Brava! Abrazos fraternos.

Felicitas dijo...

Amén, María, me uno a tu petición, de corazón. Gracias y un fuerte abrazo

Lo eran para Sor Lucía y beati Francisco y Jacinta. Madre les pidió que oraran y se sacrificaran por ellos. Caminemos en esa dirección que es segura del todo.
Un abrazo, linda

sí, Cristina, tenerle en lo hondo del corazón, Vivo y Palpitante, es un auténtico privilegio, un regalo celestial incomparable. Cristo nos habita y nos habla al corazón.
Un fuerte abrazo

Muchos querida hermana todavía no buscan a Dios, más bien huyen de Él, por el ambiente infernal que nos rodea. Más si confiamos plenamente en el Amor infinito de Dios que nos habita, hallaremos certeza plena, de que Él en ti y contigo, puede. Puede con todo. Un abrazo fraterno


Se puso del todo en nuestras manos pecadoras, arriesgándolo todo. Su Cuerpo, Su Sangre, Su Humanidad e incluso su Divinidad. ¡Qué gran Misterio de Amor Divino en el que estamos inmersos! Seamos imagen Suya hasta donde Él quiera. Un abrazo fraterno