23 may. 2017

Espera, ten ánimo, confía en el Señor

Mientras el mundo se despeña,
nos refugiamos en tu Amor,

mientras se matan y se odian,
procuramos amar y perdonar,

mientras se afanan por dinero,
vivimos para Tí, Señor.

Quisiéramos que todos supieran
que solo en Tí está su paz,

y por eso oramos, padecemos y
ofrecemos nuestras vidas a Él.

desatado el infierno, se posiciona
cada vez más, con fuerza y violencia
se adueña del lugar.

pero nosotros sabemos que Cristo
ya venció, y condenado el enemigo está.

Civilización corrupta, corroe, mata, tortura,
sin Dios viven y la semilla maldita
su hedor disemina, desde el poder.

Queremos ser blancos a los ojos de Dios,
nos apartamos del ruido y del pecado,
buscamos el bendito silencio en donde
oímos Su Voz.

Oramos y ofrecemos nuestras vidas, nuestro dolor,
nuestro gozo y paz son perlas de Su Amor.

Esperanza nos mantiene bien vivos,
Fe nos sostiene en el dolor,
y Caridad nos ayuda a amar al agresor,
porque Padre sobre todos hace salir su sol.

Vivo en este mundo, más de aquí no soy.
Ciudadanos del cielo, esperando al Señor. Amén.

22 may. 2017

Os excomulgarán de la iglesia

Nos lo dice Nuestro Señor en las lecturas de la santa Misa de hoy:

"Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho".

A lo largo de la historia de la iglesia de Cristo, ha ocurrido no pocas veces. Precisamente en estos dias se reza la Novena a santa Juana de Arco, ejemplo claro de lo que el Señor nos dijo.

Vivimos tiempos recios, y en la iglesia católica hay problemas. Lo sabemos. 
Hay infiltraciones del enemigo. Quedan bien patentes, aunque las disfrace de palabras bonitas.

No lo digo yo. Lo dijo ya Pablo VI: El humo de satanás se ha infiltrado en la iglesia.



Más, si Dios con nosotros, ¿Quién contra nosotros?


¡¿Quién como Dios?!


 

20 may. 2017

Obedecer a Dios antes que a los hombres

Nosotros no vamos detrás de cualquier lider que quiera conducirnos, cual ovejas tontas, a pastos que no sean los de Jesucristo. Recuerden, sabemos a Quién seguimos, Le conocemos y por su gracia podemos discernir el buen camino del malo.

Es una gracia ciertamente, y Nuestro Señor Jesucristo mismo dijo: ellas Me conocen.

Por lo tanto, que no se alegren los que no entran por la puerta al aprisco, pensando que el grueso del rebaño hará cualquier cosa que se le diga supuestamente en Nombre de Cristo. No.

Sabemos a Quien seguimos, Le conocemos y no nos confundiréis.




18 may. 2017

Brisa

Tardan mucho las trompetas finales,
es que esperan el anuncio bienaventurado.

Simples y sencillos,
limpios y salvados,
peña grande que sirve de puente
de las aguas que fluyen con fuerza:
Golpe certero que parte la peña,
y abre camino,
la lluvia y la era.

Sube el Espíritu
más alto que el cielo
y luego desciende
en picado por la senda
que un dia abrió Su Humanidad entera

Aguas, amores que el Suyo reflejan,
dulzura que invade el alma en pena

Sus ojos contemplan un hilo de vida
que ofrece su poco a Su Inmensidad y cierra
las llagas abiertas por falta de tierra
en donde crecer pudiera.

La senda es diáfana, Su Palabra, clara,
tan solo no ven, los que mienten y yerran.

Subió a la montaña, en donde supo de Su Pena,
y vio la Alegría de millones que esperan
Su Manifestación y Juicio,
Le aman y creen que Yo Soy es su Vida eterna.

Vida, pequeña, que se vierte en fe.
y en Verdad, se genera.

17 may. 2017

Jesucristo, la verdadera vid






Jesucristo vive en lo hondo del corazón del creyente. Vive y actúa constantemente. En tanto en cuanto el alma se ponga en contacto y a la escucha de la eterna Palabra de Dios que la habita, será alma fecunda, será sarmiento lleno de vida sobrenatural, que se comunica. 

La vida divina es esencialmente comunicativa, ya que el deseo profundo de la santísima Trinidad es la salvación de los pecadores. Por lo tanto, esa vida interior, divina, sobrenatural, que vivifica el alma, la hace alma en el Alma de Cristo, y por lo tanto, hija en el Hijo unigénito de Dios.
Esa vida interior es poderosa, porque es la vida misma de Dios en su corazón, en su centro más vital, en su núcleo existencial.

Sólo así el hombre queda verdaderamente redimido, desde dentro. No es por lo tanto, un vestido blanco el que Cristo me ofrece, para esconder mi miseria, sino más bien un fuego divino que destruye todo pecado en lo más hondo de mi ser pecador. 

Allí dónde nace mi tendencia al pecado, allí donde han echado raíces mis tendencias pecaminosas. Allí se implanta la Luz de Dios, que por propio Poder, y con la colaboración libre y voluntaria del alma, va matando, agostando toda mala tendencia, y progresivamente venciendo desde lo hondo del propio ser al pecado, al demonio y al mundo y sus tentaciones.
Solo esta vida de Dios en lo más hondo del alma, tiene el poder de vencer, de iluminar, de alegrar el corazón del ser humano que se ve en Dios, liberado de todo mal, hermoso y gozoso en Su Divina Presencia.

Esta es la vida en Dios, y todo lo que la santa Iglesia católica nos propone y ofrece es ayuda en este peregrinar interior hacia la Santísima Trinidad, en compañía y auxilio de Santa María, la Inmaculada.

Una aventura apasionante la de la lucha y victoria de la gracia de Cristo en mi propio corazón. Las luces que iluminan mis zonas oscuras, para hacerme ver el error y la horrura de mi pecado, y al mismo tiempo, ver lo bello de Dios, de Su Orden , Su Amor y Su Perfección.

Seamos valientes y luchemos con Cristo en nuestros adentros para que Él salga de nuevo victorioso en mí y conmigo. Siendo sus sarmientos, Su Victoria es la nuestra y la nuestra es la de todos.

15 may. 2017

Una homilía extraordinaria

Hoy os traigo la homilía de un sacerdote llamado Diego de Jesús, sobre las lecturas de la santa Misa de este domingo, 14.05.17.
¡Esta homilía me ha entusiasmado!
Por eso la comparto con vosotros:



DEMORADO

“Para el mundo, demorarse es atrasarse; para nosotros es el Amor que permanece; el exquisito arte de encharcarse en la Voz del Encantador".

“No se inquiete vuestro corazón. Crean en Dios y crean también en Mí”.
La Voz del Dios hecha carne, el timbre sonoro del Nazareno podría haber proferido esta única sentencia y nos hubiera alcanzado para ser salvos.

En verdad, como las partículas de la Eucaristía, también de este Pan Vivo que es la Escritura cabe decir algo análogo: está el todo en cada parte, por minúscula que sea la porción.
Incluso esa primera expresión sola (no se inquieten), porta todo cuanto el Hombre precisa escuchar de Dios.
Quien acoge este non turbetur sin resistencias, como tierra franca, roturada y abierta, es alcanzado por el Poder de su Voz. Sí, la Voz del Señor no es meramente indicativa ni imperativa… la Voz del Señor es poderosa, es fecunda, es eficaz; tiene el Poder de hacer lo que dice.
Es conjuratoria.

Por eso, quien se abre y se expone, vulnerable, a ser cautivado, conjurado por la calma y potente Voz divina, es alcanzado por la Voz del Encantador, susurrando sobre nuestra inerme superficie “no te inquietes”, y es serenado, sosegado, aquietado por la Acción misma de Su Decir.
Es la Voz del Nuevo Orfeo que nos domestica a nosotros, las salvajes fieras.

No es un imperativo categórico; no es una arenga histriónica contra-producente. Es la delgada brisa de un conjuro mágico que sólo es eficaz en Boca del Señor, en el timbre exacto de la Voz del Pastor.
Y el Poder que porta le viene de la Sabiduría que alberga. En el Principio no era la Voluntad sino el Logos. Dios conjura al alma inquieta a que se apacigüe, para que crea y more. No hay mucho más que eso. Es auténticamente el multa in parvo, la concentración más densa de todo el Plan Salvífico en un escueto itinerario: aquiétate, cree y mora en Dios.

Pero el Dinamismo de Dios, el Poder de esta Voz, genera un movimiento circular espiralado, desencadenando un potenciamiento sin límites, un tornado de sinergia que remonta por círculos ascendentes a la vertiginosa divinización. Pues quien se serena, y en esa quietud, cree, y en ese creer se une al Señor, morando en Él… entra en el divino torbellino del Fuego de Dios: pues morando en Él, permaneciendo allí, crece su Fe, y cuando ésta se incrementa, aumenta la paz, la quietud, la santa indiferencia ante los avatares del Mundo. Y desde allí, otra ronda de águila asciende por más: a mayor sosiego interior, más se dilata la pupila de la Fe que en la calma nocturna ve más y más y más, y ese más lo estabiliza y afianza y enraíza más y más en el Corazón de Dios, Fortaleza inexpugnable.

San Pablo lo llamó “DynamisTheou” (el dinamismo o poder de Dios) y no concibe otra Buena Noticia, otro Evangelio fuera de éste.
Los antiguos llamaron a esta “no-inquietud” con el nombre de “Quies”, e hicieron de ella la búsqueda central del cristiano.
Curiosamente (en razón de esta circularidad) este reposo es el fruto más sabroso y la raíz más profunda del itinerario. No es ni confort, ni seguridad ni burguesa comodidad. Ni es fláccido pacifismo: ¡al contrario! Esta quietud es de un brío descomunal, dispuesta a librar la batalla más violenta. No es un mero quedarse quieto, sino la gravitación y el descanso de todo movimiento por hallarse en su fin, en su meta, saciado. Descansa el alma creyente que mora en Dios en la empírica experiencia de que nada, absolutamente nada, NADA en el mundo puede perturbar ese vacare, ese reposo, ese estar en el lugar perfecto, en el momento exacto. Reposa el alma como una piedra que rodara desde la cumbre de un cerro hasta el profundísimo fondo de un lago.

Esta quietud es idéntica al silencio (en varios idiomas incluso se dicen igual). Es diáfana, límpida, como aire de alta montaña. Es cristalina. Y tiene algo de la sinestesia, si se me permite: pues el alma se experimenta físicamente quieta y el cuerpo, espiritualmente sereno.
Y una abrumadora certeza, sin palabras, nos avisa que nadie en el universo mundo, en ese preciso instante, está realizando algo más importante, más decisivo, más imprescindible que ese acto seco de estar, creyendo, en Él. De estar en la imperturbable “mejor parte”.

Pero el Mundo frenético nos empuja y acicala a movernos, a no estancarnos, a no quedarnos. Y a veces la misma Iglesia, contagiada de este mal, nos puede arengar también a la vorágine del hacer. Una Iglesia que por momentos parece “sacada”, salida de su eje, de su centro. Por haber perdido el norte de la creyente quietud demorada en Dios.
Una Iglesia “en salida” (como se dice ahora) que antes no haya sido una Iglesia “en entrada”, adentrándose en la serena Fe que mora en Dios… corre el peligro de terminar siendo una Iglesia “sacada”, desquiciada.
Por eso es acuciante, urgente, volver a decirnos: ¡detente!
Y reivindicar la quietud, la santa demora. Sólo si nos demoramos en las cosas de Dios (demorarnos en un texto evangélicos, demorarnos a los pies de un Sagrario, demorarnos ante el Rostro de un ícono)… sólo si nos demoramos haremos morada en Él.Quien se demora, mora; y quien mora adquiere los hábitos de donde habita. Y recién entonces nace la moral, como expresión del demorado morar.

Para el mundo, demorarse es atrasarse; para nosotros es el Amor que permanece; el exquisito arte de encharcarse en la Voz del Encantador.

Entusiasmados con este programa, con Felipe puede brotarnos la pregunta: pero dinos, Maestro, explícanos el Camino hacia esta quietud, hacia esta Fe, hacia este morar… Y no hay por qué atajar la pregunta. Tal vez hasta sea imprescindible hacerla. De modo que el Señor mismo pueda responderla con su Voz clara, con la Fuerza limpia de su inequívoco lenguaje, con la magia encantadora de su timbre: Soy Yo mismo. Y nos reitere luego, con demorada calma: aquiétate en Mí, cree en Mí, Permanece en Mí.

¿Qué es para ti la quietud?, me preguntas, Jesús, mientras clavas en mi pupila tu pupila palestina. ¿Qué es quietud? ¿Y Tú me lo preguntas? La Quietud eres Tú, Señor y Dios mío.

Diego de Jesús
14. V. 2017


(http://infocatolica.com/blog/ite.php/1705150542-demorado-meditacion-imperdibl)

13 may. 2017

Virgen de Fátima, ruega por nosotros





Salve, Reina y Madre amorosa de todos,
que viniste a pedirnos penitencia por nuestros muchos pecados
y oración, mucha oración , ya que la humanidad a groso modo ha dejado de orar,
y se ha encharcado en su propio pecado, sin acudir al Salvador.
Por esto viniste y sigues viniendo a los tuyos,
a tus hijos en el Hijo, para reconducirnos a todos a Dios,
apartándonos del pecado y del maligno.

Fiat, Madre buena, fiat.

12 may. 2017

La Virgen de Fátima hoy: conversión, oración y penitencia



    –Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios.

    –No desoigas las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todo peligro, Virgen gloriosa y bendita.

Mucho se va a escribir sobre la Virgen de Fátima con motivo del viaje del Papa (12/13-05-2017), de la canonización de los beatos Francisco y Jacinta, y del comienzo del Centenario de las Apariciones. En este artículo, que actualiza otro mío anterior (13-05-2015), recordaré únicamente los datos fundamentales del mensaje de la Virgen hace cien años.

La santísima Virgen María hace en Fátima una grave denuncia de la situación de la Iglesia, prosiguiendo y prologando otras apariciones que igualmente llaman a la conversión. La Virgen de La Salette, por ejemplo (1846), llora los pecados del pueblo cristiano, especialmente los de sus sacerdotes y personas consagradas. Y lo hace en el monte, ante dos pastorcitos, Melania y Maximino, de 15 y 11 años. Y en 1917, también en la soledad del campo, la Virgen de Fátima da un mensaje semejante a tres niños pastores, que han de comunicarlo a toda la Iglesia.

* * *

Apariciones del Ángel en Fátima (1915)

La Virgen María se apareció en Fátima a tres niños pastores, analfabetos, Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917. A ellos, tan ignorantes como Melania y Maximino, o como Santa Bernardita en Lourdes (1858), les confía la Virgen unos mensajes importantes para la Iglesia y el mundo. Haré un resumen muy breve de ellos tal como Sor Lucía, por mandato de su Obispo, los escribió en 1941 (Memórias da Irmâ Lúcia, Fátima, 2000, 8ª ed.).

–1915, entre abril y octubre, aparición del Ángel. No recuerda Lucía con exactitud la fecha; tenía ella entonces 9 años. «–¡No temáis! Yo soy el Ángel de la Paz. Orad conmigo… Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman… Orad así, y los Corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas»…

En una segunda aparición: «–¡Orad! ¡Rezad mucho!… Ofreced constantemente al Altísimo plegarias y sacrificios… De todo lo que podáis, ofreced un sacrificio, un acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido… Sobre todo, aceptad y soportad con sumisión el sufrimiento que el Señor os envíe».

Y en una tercera, teniendo el Ángel en la mano un cáliz y una hostia: «–Santísima Trinidad, Padre, Hijo, Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pecadores… Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios».



Apariciones de la Virgen María en Fátima (1917)

–13 de mayo, aparición de una Señora vestida de blanco, estando los tres niños jugando en una cuesta de Cova de Iria. «–No tengáis miedo… Soy del cielo… Vengo a pediros que vengáis aquí seis meses seguidos, el día 13 a esta misma hora… ¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quiera enviaros, en acto de desagravio por los pecados con que es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores? –Sí, queremos… –Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerra.

–13 de junio, aparición de la Virgen sobre la encina, habiendo rezado el Rosario los tres niños con otras personas. «–Quiero que recéis el Rosario todos los días y que aprendáis a leer». Y a Lucía: «–A Jacinta y a Francisco los llevaré pronto [al cielo]. Pero tú te quedarás aquí algun tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. El quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien la abrazase, le prometo la salvación… No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios». Fue entonces cuando la Virgen les hizo ver su corazón, rodeado de espinas. «Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de la Humanidad, que pedía reparación».

–13 de julio, aparición de Nuestra Señora, mientras los niños rezaban el Rosario con una multitud de fieles. «–Sacrificáos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hiciérais algún sacrificio: “Oh Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en desagravio por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María”. Al decir estas palabras, abrió las manos… Vimos como un mar de fuego. Sumergidos en ese fuego, los demonios y las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas»…

«Asustados, levantamos la vista hacia nuestra Señora, que nos dijo entre bondadosa y triste: “–Habéis visto el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI [1922-1939] comenzará otra peor. Cuando vierais una noche alumbrada por una luz desconocida, saber que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones contra la Iglesia y el Santo Padre”».

«–Para impedirlo, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas. Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siemprela doctrina de la fe… Cuando recéis el Rosario, diréis después de cada misterio: “¡Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al Cielo, principalmentelas más necesitadas” – Ó meu Jesus, perdoai-nos, livrai-nos de fogo do inferno; levai as alminhas todas para o Céu, principalmente aquelas que mais precisarem».

–19 de agosto, aparición de Nuestra Señora, con gran luz, sobre un carrasco, mientras los niños cuidaban de las ovejas en un lugar llamado Valiños. No se celebró el 13 porque los niños estaban «presos» en Ourem, sufriendo interrogatorios. «–Quiero que sigáis yendo a Cova de Iria el día 13; que continuéis rezando el Rosario todos los días. El último mes haré un milagro para que todos crean». Los niños le preguntan qué deben hacer con el dinero que da la gente en Cova de Iria.

«–Que hagan dos andas: una, llévala tú con Jacinta y dos niñas más, vestidas de blanco; y la otra, que la lleve Francisco y tres niños más. El dinero de las andas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario; lo que sobre es para ayudar a una capilla que deben hacer… Rezad, rezad mucho, y haced sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno por no tener quien se sacrifique y pida por ellas».

–13 de septiembre, aparición de la Virgen en Cova de Iria, acompañados los tres niños por una inmensa multitud de fieles, que querían presentar ante la Virgen sus peticiones. «Comenzamos a rezar el Rosario con el pueblo. Poco después, el reflejo de la luz, y seguidamente, Nuestra Señora sobre la encina», que dice: «–Continuad rezando el Rosario, para alcanzar el fin de la guerra… Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiere que durmáis con la cuerda [atada al cuerpo, para mortificación]; llevadla sólo  durante el día». Los niños manifiestan a la Virgen que les han encomendado presentarle muchas peticiones. «–Sí, a algunos los curaré, a otros no. En octubre haré el milagro para que todos crean».

–13 de octubre, aparición de de Nuestra Señora sobre la encina, tras un resplandor de luz. Enorme multitud en Cova de Iría, gran tormenta de lluvia, rezo del Rosario. «–“Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honra. Yo soy la Señora del Rosario. Que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra va a acabar… No ofendan  más a Dios nuestro Señor, que ya está muy ofendido”. Y abriendo sus manos las hizo reflejarse en el Sol. Y mientras se elevaba, continuaba el reflejo de su propia luz proyectándose en el Sol. He aquí el motivo por el cual exclamé que mirasen al Sol».

En esta última aparición, como lo había anunciado la Virgen tres meses antes, se produjo un gran signo, que suele llamarse «el milagro del Sol», que gira sobre sí mismo en un espectáculo impresionante. Fue contemplado por unas 70.000 personas, y  de él se guardan numerosos testimonios personales, crónicas de periodistas, y también fotografías, etc.

«Desaparecida Nuestra Señora en la inmensa lejanía del firmamento, vimos al lado del Sol a San José con el Niño y a Nuestra Señora vestida de blanco, con un manto azul. San José con el Niño parecían bendecir al mundo, con unos gestos que hacían con la mano en forma de cruz. Poco después, desvanecida esta aparición, vimos a Nuestro Señor y a Nuestra Señora, que me daba idea de ser Nuestra Señora de los Dolores. Nuestro Señor parecía bendecir el Mundo de la misma forma que San José. Al desvanecerse esta aparición me pareció ver todavía a Nuestra Señora en forma parecida a Nuestra Señora del Carmen».

«No pocas personas –añade Sor Lucía– se han mostrado bastante sorprendidas por la memoria que Dios se dignó darme. Por una bondad infinita, la tengo bastante privilegiada en todos los sentidos. Pero en estas cosas sobrenaturales no es de admirar, porque ellas se graban en el alma de tal forma, que casi es imposible olvidarlas. Por lo menos el sentido que indican nunca se olvida, a no ser que Dios quiera también que se olvide».

* * *

La Iglesia ha dado su aprobación a la realidad de estas apariciones, aprobación muy reforzada por la canonización que el papa Francisco hace de dos de los videntes (13-05-2017). Pío XI concede una especial indulgencia a quienes peregrinan a Fátima (1-X-1930). Pío XII consagra la humanidad en un radiomensaje al Inmaculado Corazón de María (31-X-1942). Juan XXIII, siendo Cardenal, visitó Fátima, y a su Santuario legó su cruz pectoral pontificia. Pablo VI visitó Fátima en el cincuentenario de las apariciones (13-V-1967). Juan Pablo II visita  Fátima en 12/13-V-1982, un año después de sufrir un atentado en la plaza vaticana de San Pedro, y en esa ocasión consagra a la Iglesia y a todos los pueblos al Inmaculado Corazón de María. El 25 de marzo de 1984 repite esta consagración con especial solemnidad en Roma, en la plaza de San Pedro, habiendo invitado previamente a todos los Obispos católicos para que se unieran a este acto, que más tarde Sor Lucía considera que satisface la petición hecha por la Virgen. Y el mismo Papa, en el décimo aniversario del atentado, visita de nuevo el santuario de Fátima (12/13-V-1991). En su tercera visita, beatificó a Francisco y Jacinta, con asistencia de Sor Lucía y de inmensa multitud de peregrinos (13-V-2000).

Benedicto XVI también visita Fátima (2/13-V-2010), consagrando a la Virgen especialmente a todos los sacerdotes de la Iglesia. Siendo todavía Prefecto de la Doctrina de la Fe, el Cardenal Ratzinger, había hecho público un importante documento, El mensaje de Fátima, en el que se afirma que «Fátima es sin duda la más profética de las apariciones modernas» de la Virgen María. Es uno de los documentos más valiosos del Magisterio apostólico sobre Fátima.

* * *

«Jesucristo es horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes… Rezad, rezad mucho, y haced sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno por no tener quien se sacrifique y pida por ellas… No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido»…

¡Eso lo dice la Virgen en 1917!, cuando todavía eran muchos los cristianos que acudían al sacramento de la Penitencia, que iban a Misa los domingos, que se unían en el sacramento del matrimonio, que guardaban hasta la muerte la unión conyugal, que reconocían la grave ilicitud de la anticoncepción, que tenían hijos y los educaban cristianamente, que vivían la oración en la familia… Era un tiempo en que la Iglesia se atrevía a predicar la soteriología evangélica –salvación o condenación–, y en el que los Seminarios y Noviciados recibían muchos candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa. Tiempos en que la doctrina ortodoxa y la disciplina de la Iglesia prevalecían sobre las herejías y las rebeldías antidisciplinares, que no quedaban impunes. Son años en los que florecen las misiones, y hay un influjo real de los cristianos en la vida política y cultural. Se predica el pudor y la castidad. Los colegios y las Universidades católicas dan formación cristiana, etc.

* * *

Juan Pablo II, visitando Fátima, se lamentaba diciendo: «¡Cuánto nos duele que la invitación a la penitencia, a la conversión y a la oración no haya encontrado aquella acogida que debía! ¡Cuánto nos duele que muchos participen tan fríamente en la obra de la Redención de Cristo! ¡que se complete tan insuficientemente en nuestra carne «lo que falta a los sufrimientos de Cristo!» [Col 1,24]» (13-V-1982).

El mensaje de la Virgen de Fátima tiene hoy, pues, una urgencia acrecentada, porque en estos últimos cien años se ha producido en gran medida la apostasía del antiguo Occidente cristiano. No es momento para describirla, pero es fácil comprobar las pésimas consecuencias del rechazo del mensaje de Fátima:

Sufre hoy la Iglesia católica muy fuertes persecuciones exteriores, procedentes de tantas fuentes antiguas y modernas –protestantismo, liberalismo, masonería, marxismo, laicismo agresivo, modernismo–, que han ido configurando una cultura moderna cada vez más cerrada a Cristo y a Dios. El pensamiento dominante, la cultura, las leyes, han cerrado más y más las puertas al reinado de Cristo Salvador en el pensamiento y las costumbres, en la escuela y la universidad, en la filosofía y el arte, en los grandes organismos internacionales, en leyes criminales de Estados sin-Dios y sin ley natural, en muchos medios de comunicación social, etc. Eso explica que los cristianos sean actualmente entre los hombres religiosos del mundo los más perseguidos. «En nuestro tiempo –dice Benedicto XVI–, en vastas regiones de la tierra la fe corre el riesgo de apagarse como una llama que se extingue» (Fátima 12-V-2010).

Y aún sufre hoy más la Iglesia por las infidelidades que se dan en su propio interior. En ese mismo viaje decía el Papa a los periodistas, que «la mayor persecución de la Iglesia no procede de los enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia» (11-V-2010). En no pocas Iglesias locales, heterodoxia, degradación de la liturgia, relativismo moral, anticoncepción y aborto, divorcios y adulterios, casi extinción del sacramento de la Penitencia, pero también de la Confirmación y del Matrimonio, vaciamiento de la Misa dominical, de Seminarios y Noviciados, paralización de las Misiones y de la evangelización en general, mundanización de mentes y costumbres, invasión de la lujuria y del impudor, culto a la riqueza y tantas otras infidelidades al Evangelio, a la Tradición y al Magisterio, ponen a muchas Iglesias locales en una situación de ruina avanzada.

El mensaje de la Virgen en Fátima es sin duda una llamada a la penitencia, y es la penitencia la que nos lleva a la alegría: hace revivir a Cristo en muchos corazones, hace pasar de la enfermedad a la salud, de la muerte a la vida, de la oscuridad a la luz, de la mentira a la verdad, de la infidelidad mundanizada a la gloriosa libertad del mundo propia de los hijos de Dios, de las divisiones a la perfecta unidad católica. Hace posible la difusión del Reino, el aumento de las vocaciones, la santidad de los sacerdotes, religiosos y laicos, la santidad de matrimonios y famililas, el rechazo del impudor y la fornicación, de la anticoncepción y del aborto, el esplendor de la Liturgia, la unidad interna de la Iglesia… Es el rechazo de la penitencia lo que debilita y entristece la vida de la Iglesia, lo que la divide, esteriliza, falsifica y arruina.

Quiera Dios misericordioso y omnipotente alegrar la Iglesia, asistiéndola con su gracia, para que toda ella reciba hoy verdaderamente el mensaje penitencial de la Virgen, que tanto se ha rechazado en estos últimos cien años. En Fátima la Madre de Cristo, único Salvador, nos llama hoy con renovado amor y urgencia a la conversión por la oración y la penitencia. Quiera Dios que el mensaje de la Virgen de Fátima en 1917, tan ignorado y rechazado, sea por gracia de Dios acogido en 2017, al celebrar la Iglesia su Centenario.

Virgen de Fátima, ruega por nosotros.

José María Iraburu, sacerdote


(artículo publicado en Infocatólica)

9 may. 2017

Luces de Fátima







Me parece conveniente plasmar hoy una vivencia importante de Sor Lucía:

Era el año 1944, cuando el Obispo de Leiría, Don José Alves Correia da Silva, le pidió a Sor Lucía que se encontraba enferma y cuyo estado de salud se agravaba, que pusiera por escrito la tercera parte del secreto de Fátima.

A Lucía, con esta indicación del Sr. Obispo, le surgió un dilema muy doloroso, ya que la Virgen María le había pedido silencio total al respecto y sin embargo, estando Lucía acostumbrada a ver la Voluntad de Dios, en la voluntad de sus superiores, andaba en lucha interior, por no saber cómo actuar adecuadamente.

Intentaba poner por escrito lo que el obispo le pedía, pero no le era posible, algo le impedía escribir.
La mano se le ponía a temblar de manera que imposibilitaba el escribir. Si intentaba escribir sobre otro tema, no tenía esa dificultad. Esto la tenía casi impresionada.
Lucía misma nos describe la situación:

" El dia 3-1-1944, me arrodillé junto a la cama que, a veces, me servía de mesa para escribir, y de nuevo hice la experiencia, sin conseguir nada; lo que más me impresionaba era que en el mismo momento escribía sin dificultad cualquier otra cosa. Pedí entonces a Nuestra Señora que me hiciese conocer cuál era la Voluntad de Dios. Y me dirigí a la capilla, eran las 4h de la tarde, hora en la que acostumbraba a ir a hacer la visita al Santísimo, por ser la hora a la que de ordinario está más solo, y no sé por qué, pero me gusta encontrarme a solas con Jesús en el Sagrario.

Allí me arrodillé en el medio, junto al escalón del Comulgatorio y pedí a Jesús que me hiciese conocer cuál era Su Voluntad. Habituada como estaba, a creer que las órdenes de los Superiores son la expresión cierta de la Voluntad de Dios, no podía imaginar que esta no lo fuese. Y perpleja, medio absorta, bajo el peso de una nube oscura que parecía pesar sobre mí, con el rostro entre las manos, esperaba, sin saber cómo, una respuesta. 

Sentí entonces, que una mano amiga, cariñosa y maternal me toca en el hombro, levanto la mirada y veo a mi querida Madre del Cielo. " No temas, quiso Dios probar tu obediencia, fe y humildad, estate en paz y escribe lo que te mandan, pero no lo que te he dado a entender de su significado.
Después de escrito, mételo en un sobre, ciérralo y séllalo y escribe por fuera, que sólo poedrá ser abierto en 1960, por el Sr. Cardenal Patriarca de Lisboa o por el Sr. Obispo de Leiría."

Y sentí el espíritu inundado por un misterio de luz que es Dios y en Él vi y oí :

" La punta de la lanza como llama que se desprende toca el eje de la tierra. Ella tiembla: montañas, ciudades, villas y aldeas con sus moradores son sepultados. El mar, los ríos y las nubes se salen de sus límites, se desbordan, inundan y arrastran consigo en un remolino, viviendas y gente en número que no se puede contar,es la purificación del mundo por el pecado en el que se sumerge.
¡El odio, la ambición provocan la guerra destructora! " 
Después sentí en el palpitar acelerado del corazón y en mi espíritu el eco de una voz suave que decía:
" En el tiempo, una sola Fe, un solo Bautismo, una sola Iglesia, Santa, Católica, Apostólica. En la eternidad, ¡el Cielo! "
Esta palabra Cielo llenaba mi alma de paz y felicidad, de tal forma que casi sin darme cuenta, quedé repitiendo por mucho tiempo: - ¡Oh Cielo... oh Cielo!-
Apenas pasó la mayor fuerza de lo sobrenatural, fui a escribir y lo hice sin dificultad, en el dia 3 de enero de 1944, de rodillas apoyada sobre la cama que me sirvió de mesa.

6 may. 2017

Sosiego de Dios




¿Cuando sé que estoy en el Sosiego?

* Cuando entiendo que nisiquiera el pecado frena a Dios

* Cuando comprendo que Dios permite que yo ponga a prueba en mi vida todas las tontadas que tengo en la cabeza, para darme cuenta posteriormente que solo Su Santa Voluntad importa, es eterna.


* Cuando acepto que Dios me tenga en una esquinita, como un cacharrico inutil y menospreciado, y sin embargo sé con certeza inquebrantable que estoy unido a Cristo, dando frutos sobrenaturales invisibles, místicos, que permanecen para siempre, porque proceden de Dios.

* Cuando sé que todo lo de este mundo desaparecerá y que Él tiene un día fijado para su retorno y juicio final de todo ser humano habido.

* Cuando veo que amo el silencio, entro en el silencio, profundizo en el silencio, me abismo en él. 

* Cuando veo que amo la soledad, entro en la soledad, profundizo en ella, me abismo en ella.

* Cuando veo que amo la vida de unión con Dios, entro en ella, profundizo y me abismo en ella.

* Cuando mi vida se centra en la contemplación de la Santísima Trinidad a la luz de la fe, presente, viva y actuante en mi corazón, y en todo.

* Cuando comprendo que soy en Dios. En el Dios del Amor eterno.

2 may. 2017

Y a Gustavo le dio la risa beatífica


¿Por la duda se avanza? ¡No! Se retrocede a pasos agigantados

Cargada con mil rocas y pedernales sobre mi alma,
integrada en mil dudas corrosivas y demoledoras,
andaba mi alma, gimiendo el existencialismo más cruel,
por cada poro de mi envenenado ser.

Más Tú, el eterno Tú, viniste en mi auxilio,
me sacaste del hoyo negro,
la tumba que en vida habitaba,
diciéndome: ¡Tanto amó Dios al hombre, que le entregó su Hijo único!




Tus manos traspasadas, tus pies horadados, tu costado perforado inmisericordemente,
del que mana Agua y Sangre para la salud de los hombres, avivaron mi compasión por Tí, por un hombre que aparentemente habia fracasado estrepitosamente...Y en ese fracaso total, hallé, por tu Gracia, la Fe, la Vida, la Esperanza perdida.

Tú, eres mi Certeza que ya nadie logrará quitarme,
aunque me quiten la vida mortal,
Tú permaneces para siempre y los que creen en Ti: VIVEN.

Porque Dios no es un dios de muertos, sino de VIVOS.

Y cantaremos eternamente Tus Misericordias, Señor...

1 may. 2017

Acoger al no creyente

Como cristianos católicos estamos llamados a tratar a todos con caridad. Con la Caridad de Cristo que vive en nuestro corazón. No se trata de mi caridad, de mi manera de amar al prójimo, no.

El Señor nos dijo en su Mandamiento nuevo: Amaos unos a los otros, como Yo os he amado.
Por lo tanto no se trata tanto de mis estrategias personales a la hora de acoger al no creyente, sino de amarle con el mismo Amor de Cristo, que por la Fe en Él, me habita, me inspira, me conduce.

Jesucristo acogiendo a los pecadores, jamás acogió su pecado. Jamás.

Con sabiduría divina supo atraerlos a Su santo Corazón, suscitando en ellos una Luz por la cual vieron claramente su propio pecado y dándose cuenta del gran contraste con la santidad de Cristo, ofrecieron su penitencia generosamente, como fue el caso del publicano, la pecadora pública y tantos otros. Y comenzaron a creer en Él y a orientar sus vidas según esta nueva Fe que es Libertad, Vida y Verdad.

Acoger al pecador no es rebajar las exigencias de la Fe en el Señor. Esto sería un fraude monumental que no podemos permitirnos, a no ser que queramos destruir la Iglesia de Cristo.

Como padres que enseñan con cariño y también con autoridad a sus hijos, nosotros debemos, con corazón manso y humilde como Cristo, iluminar con gran paciencia y caridad los corazones de aquellos que, de momento, se cierran al Amor de Dios.

Si permito que gentes sin Fe, accedan a la Santa Comunión o a cualquier Sacramento, los estoy conduciendo a un pecado peor todavía: el de "dar las perlas a los cerdos", como el mismo Señor nos dijo. Y no se trata de un insulto, se trata de que a quien no valora lo sagrado, no se le puede dar acceso indiscriminadamente.   

"Quien come el Cuerpo de Cristo indignamente, come su propia condenación", nos dice San Pablo (1 Cor 11, 27).

Más claro, el Agua.