23 abr. 2017

Pequeña llama




¡pequeña llama que te niegas a morir,
pasan noches, y días y no me dejas sentir,
la libertad del gran velero, dueño del mar entero!

pequeña llama que ardes sin quemar, 
permaneces y transformas mi alma sufriente,
y laceras al tiempo que conservas memoria,
anidando en la historia de mi vida reciente. 

Fraguas el metal de mi tierra en larga espera,
tras gozos fugaces y penas eternas,
haciendo costumbre serena:
de la espina clavada en vena.

pequeña llama somera,
alcanza la brida ascendente,
transfórmate ya en silente
admiración que modera,
de tu centro, la fuerza ardiente.

6 comentarios:

camino dijo...

Gracias, hermoso compartir, tener a Cristo en las palabras que decimos, eso es una llamada, gracias, un abrazo.

Felicitas dijo...

Gracias a tí, querida hermana por tu fiel y luminosa compañía, un abrazo

María dijo...


Hermoso Felicitas!

¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!

¡Oh cauterio süave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado...

Unidas en la Oración. Un abrazo

Felicitas dijo...

Preciosa vivencia la de San Juan de la cruz. Habrá que escucharle más, procurando aprender de su sabiduría espiritual.

Unidas en la oración, María, gracias por tu amable visita.
Un abrazo

dijo...

¡Qué linda brisa! Abrazo fraterno

Felicitas dijo...

me alegra que te agrade. Abrazo fraterno