26 abr. 2017

¿ Resurrección ?




La resurrección de Jesucristo crea una nueva dimensión para los pecadores que creen en Él y acogen su gracia transformante en sus vidas.

Jesucristo resucitado es la meta a alcanzar por todo cristiano: es nuestro destino, el que con todo Amor nos ofrece la Santísima Trinidad

Su Presencia en su iglesia católica es signo evidente, y sus hijos caminamos con Cristo hacia la reproducción en la propia vida del periplo del Verbo encarnado, crucificado, muerto y resucitado.

No vivimos de nostalgias, sino de la real Presencia de Jesucristo VIVO entre los hombres, en su iglesia, en el corazón de cada creyente, convertido en auténtico templo de la Divinidad una y trina.

La resurrección que nos espera a los cristianos no es una especie de reanimación de los muertos sino la escatologización de todo ser humano, que alcanza como si dijéramos el fin de todo el proceso evolutivo que Dios propone en Jesucristo a todo hombre.

" Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. "

¿Que no lo siento? Bien,  pero se trata de creer a pies juntillas, es decir, tener la plena certeza de que Sus Palabras se cumplen, siempre. Creamos pues, y oremos confiadamente.

24 abr. 2017

Si no os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos

El Señor desea que le amemos, que confiemos en Él, que sepamos que nos va ayudar en todo lo que precisemos y si algo no nos concede, tened por seguro que es por nuestro bien.





Si supiéramos cómo se vuelca el Señor Misericordioso en cada uno de nosotros, en nuestras vidas ofrendadas a su Amor infinito...




Venid, acercaos, que Dios vela por nosotros, "Yo Soy" tiene predilección por los pequeños, los que sufren, los que palpan su miseria y se la entregan confiados, los que saben que todo pende y depende de Él.

Todo. Hasta el mal obrar de unos y otros depende de Su autorización, ya que nadie es probado por encima de sus fuerzas. 

Y si así lo sientes, es que te has puesto en peligro voluntariamente. Dios no interviene habitualmente cuando el hombre elige pecar, más le espera con ternura de Padre bueno, cuando su pecado lo hunda en más miseria, y este sufrimiento le haga acordarse del Amor de Dios.

Para redimirle, sanarle, perdonarle y restaurarle en Su Amor.




"Yo Soy" no marcha.

Aunque todo parezca desmoronarse, Jesucristo sige aquí , sosteniendo los pilares de la Iglesia, Su amada Esposa, que somos todos los cristianos de todos los tiempos, viadores, purgantes y santos que pueblan el cielo.


23 abr. 2017

Pequeña llama




¡pequeña llama que te niegas a morir,
pasan noches, y días y no me dejas sentir,
la libertad del gran velero, dueño del mar entero!

pequeña llama que ardes sin quemar, 
permaneces y transformas mi alma sufriente,
y laceras al tiempo que conservas memoria,
anidando en la historia de mi vida reciente. 

Fraguas el metal de mi tierra en larga espera,
tras gozos fugaces y penas eternas,
haciendo costumbre serena:
de la espina clavada en vena.

pequeña llama somera,
alcanza la brida ascendente,
transfórmate ya en silente
admiración que modera,
de tu centro, la fuerza ardiente.

20 abr. 2017

El Amor de Jesucristo en nosotros




Amar hasta que duela, y más allá.

Sin límite, sin descanso.

Sólo así el hombre puede ser dilatado en sus capacidades y virtudes, cuando no pone límite a su entrega, a su servicio, para que se cumpla aquello de que "no es más el siervo que su amo", y aquello de que "los que quieran ser primeros en el cielo, sean los servidores de todos en la tierra."

Decirlo es bonito.

Vivirlo es hermoso, doloroso y lleno de gozo interior, porque cuando el hombre ama sin medida, se le concede la Medida Divina de Jesucristo, y entonces más que nunca Éste se hace presente en su iglesia, para bien de todos.


http://www.religionenlibertad.com/ano-sin-hermana-clare-abrumador-cumulo-testimonios--56201.htm

18 abr. 2017

¡Jesucristo vive!

Jesús, que murió en la Cruz, ha resucitado, ha triunfado de la muerte, del poder de las tinieblas, del dolor y de la angustia. 

¡Cristo vive! ¡Ya no muere más!
Esta es la gran verdad que llena de contenido nuestra fe.
Jesucristo está vivo y vive realmente en la Eucaristía, presente, actuante y divinamente amante de todo ser humano, para confortarlo, sanarlo y llevarlo a una Vida sin fin, plena, gozosa, en amistad con Dios.
¿Qué más puede un corazón humano ansiar que vivir eternamente con Dios, que le ama, le sana y considera hijo muy amado?

¡Cristo vive! Vive en los Sacramentos de la iglesia, vive en la liturgia, en la predicación y en toda la actividad de la misma.

De manera del todo consoladora, vive en el corazón de aquel que cree en Él y lo ama, porque su Palabra se cumple siempre y nos dijo: " Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos morada en él."

Por lo tanto la Santísima Trinidad VIVE en nuestros corazones, habitualmente, y justo es que nos hagamos profundamente conscientes de esta maravillosa realidad. Y si vive, se comunica. Nuestro Dios es el Dios de la comunicación de Amor y Consuelo para todo hombre.

Justo es que agradezcamos esa incomparable inhabitación de Dios uno y trino en nuestros corazones de creyentes.

Si cultivamos esa Presencia y Acción divina en nosotros, veremos grandes milagros en nuestras vidas. Fe, esperanza, amor y plena confianza en Él, que todo lo puede, para que la sabia y eterna Voluntad del Padre Bueno se cumpla en cada uno, según Él lo desea,  y así nos sintamos útiles para Dios, amados y felices de no haber trastocado el Divino Designio para nuestra vida personal e intransferible.

Si fracasar en el mundo es realmente doloroso, fracasar para Dios, será la mayor pena que un alma pueda llegar a tener.


Ad maiorem Dei Gloriam.

13 abr. 2017

Nos amó hasta el extremo




          Oveja perdida, ven

                sobre mis hombros, que hoy

                no sólo tu pastor soy,

                sino tu pasto también.


                Por descubrirte mejor

                cuando balabas perdida,

                dejé en un árbol la vida

                donde me subió el amor;

                si prenda quieres mayor,

                mis obras hoy te la dan.


                Pasto, al fin, hoy tuyo hecho,

                ¿cuál dará mayor asombro,

                o al traerte yo al hombro

                o el traerme tú en el pecho?

                Prenda son de amor estrecho

                que aun los más ciegos las ven.


                Luis de Góngora


12 abr. 2017

Pasos



Avanza el tiempo,
tus pasos certeros,
el monte y la muerte,
el peso y la pena.


El cáliz de Sangre,
es fruto Bendito,
el odio rastrero,
se anega en ella,
y fenece,
y vuelve a su estancia lobrega.

El tiempo ya dura
mil siglos de espera
con gran confianza,
batalla eterna.


Soberbia temeraria
fracasada y amargada,
disfruta en el tiempo
apóstata y postrero,
ya sólo le quedan
los últimos yerros.

Después, la Luz verdadera:
el Juez Justo y Bueno.
Miguel será entonces
eterno carcelero;
gozarán los pequeños,
temerán los soberbios,
Cosecha postrera,
en Paz y Silencio.

9 abr. 2017

¡Hosanna al hijo de David!



Cuando Jesús se acercaba a la pendiente del monte de los Olivos, todos los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios en alta voz, por todos los milagros que habían visto.

Y decían:

«¡Bendito sea el Rey que viene
en nombre del Señor!
¡Paz en el cielo
y gloria en las alturas!»

Algunos fariseos que se encontraban entre la multitud le dijeron: «Maestro, reprende a tus discípulos».

Pero él respondió: «Les aseguro que si ellos callan, gritarán las piedras».


Eso mismo les decimos, la iglesia entera de Jesucristo, a todos aquellos que nos torturan, nos matan, nos persiguen en todo el mundo:


¡Os aseguro que si ellos callan, gritarán las piedras! 

7 abr. 2017

Lucía de Fátima, en el asilo de Vilar, año 1921




Al llegar al asilo de Vilar, el capellán y la directora del mismo, le cambiaron el nombre, llamándola María de los Dolores. Era para esconder su identidad de vidente de Fátima, y que las preguntas de la gente de este nuevo entorno, no la incomodaran. 

Le pusieron el uniforme del internado, una bata de cuadritos blancos y negros, igual que las otras niñas. Lucía entonces tenía 14 años.

Como es natural, comenzaron las preguntas de las otras niñas:

-¿Cómo se llama?
- María de los Dolores
-¿y el apellido?
-Nada
-¿De dónde es?
-De cerca de Lisboa
-¡Pero cerca de Lisboa hay muchas regiones! ¿Es de Cascais?
-Sin poder responder, Lucía callaba
-Entonces, ¿no sabe el nombre de su pueblo? ¿Es de Sintra?
-No
¿Es de Santarém?
-No
¿Es de Parede? etc.
-¿Y sus padres cómo se llaman?

Ella guardaba silencio. Como es natural, fue tomada por una tonta.
-¡Qué cosa! comentaban, una pequeña de 14 años, no sabe de qué región es, ni sabe el nombre de sus padres ni el apellido!

" Sentí, sabes Tú oh Madre querida y sabe Nuestro Buen Dios lo que sentí! Pero recordando mi sí, lo fui repitiendo bajito, día a dia, junto a Tu altar y a los pies de este Sagrario."

Este primer encuentro, que comenzó iluminado por las sonrisas francas de las otras niñas ya ambientadas al internado, acabó por quedar cargado de nubes negras. La pastorcita, escondida en su silencio, saboreaba amargas lágrimas en el corazón, pero reafirmaba su sí incondicional, pese a que la tentación de desistir la hiriese como un puñal. Y recordaba la promesa del 13 de mayo de 1917: 

-Tendréis mucho que sufrir, pero la gracia de Dios será vuestro consuelo.

Lucía besaba todos los sacrificios con los ojos puestos en María y por Ella en Dios, a Quien todo entregaba. Siempre que podía se refugiaba en la capilla, el lugar que la atraía, donde se sentía bien. ahí desahogaba su corazón, recibía valor para proseguir el camino con amor y elegancia, sin dar a conocer que sufría, como ella confiesa:

Procuré siempre ocultar mi sufrimiento, mis desilusiones y luchas internas, sobre todo a mi madre para que no sufriese por mi causa ni pensase en venir a buscarme.
Quería ofrecer a Dios mi holocausto en lo posible con alegría, y sólo en esto estaba la felicidad a la que en mis cartas me refería. Inmolarme por Amor, por las almas, en cumplimiento de mi sí.

(Diálogos y textos entresacados de " Un camino bajo la mirada de María" del Carmelo de Coimbra)

5 abr. 2017

Sigamos el periplo de Lucía de Fátima




Pasados un par de años desde las apariciones de la Virgen María, en Fátima, Lucía conoce al obispo de Leiría Fátima, Don José Alves Correia da Silva, el cual le propone salir de Fátima e ir a estudiar a Porto.

Para Lucía esto supuso un gran sacrificio, pues era dejar de ver a su familia, sus lugares amados y empezar una vida nueva en un sitio en donde no conocía a nadie.

En medio de una lucha interna entre su deseo de quedarse y el querer obedecer al Sr. Obispo, por ver en su propuesta la Voluntad de Dios, Lucía no encontraba consuelo en nada ni en nadie.
Lucía misma describe el consuelo que recibió, una vez más de manos de su Madre celestial:

" Así, solícita, una vez más bajaste a la tierra, y fue entonces cuando sentí Tu mano amiga y maternal tocarme en el hombro; levanté la mirada y Te ví, eras Tú, la Madre Bendita dándome la mano e indicándome el camino; Tus labios se reabrieron y el ducle timbre de tu voz devolvió la luz y la paz a mi alma: " Aquí estoy por séptima vez. Vé, sigue el camino por donde el señor Obispo te quiere llevar, esa es la Voluntad de Dios."

Lucía quedó apaciguada y con fuerza para poder seguir adelante.

El dia en el que Lucía salió de Fátima con destino a Porto, se despidió con dolor de su madre la cual le dijo: " Vete, hija, que si es verdad que viste a Nuestra Señor, Ella te guardará, mas si mentiste, entonces vas a ser una desgraciada."

Y se cumplió la profecía de mi querida madre, Nuestra Señora me ha protegido, me ha guardado, me ha ayudado y me ha defendido dirigiendo mis pasos.

(Diálogos entresacados de " Un Camino bajo la Mirada de María, Carmelo de Coímbra)


1 abr. 2017

Aparición del 13 de octubre y milagro del sol



Nos cuenta Lucía: " Llegados a Cova de Iría, junto a la encina, llevada por un movimiento interior, pedí a la gente que cerrase los paraguas para rezar el rosario. Poco después, vimos el reflejo de la luz y enseguida a Nuestra Señora sobre la encina.

¿Qué es lo que Vuestra Merced desea de mí? "

"Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honor, que soy la Señora del Rosario, que continúen siempre rezando el rosario todos los días. La guerra va a terminar y los soldados volverán en breve para sus casas."

"Yo tenía muchas cosas para pedirle: si curaba a unos enfermos y si convertía a unos pecadores."

" Unos sí, otros, no. Es preciso que se enmienden, que pidan perdón de sus pecados. Y tomando un aspecto más triste:
No ofendan más a Dios Nuestro Señor que ya está muy ofendido."

"Y abriendo las manos, las hizo reflejar en el sol. Y mientras se elevaba continuaba el reflejo de Su propia luz proyectándose en el sol. He ahí el motivo por el cual exclamé que mirasen al sol. Mi deseo no era llamar hacia allí la atención de la gente, puesto que ni siquiera me daba cuenta de su presencia. Lo hice sólo llevada por un movimiento interior que a eso me empujó."

"Desaparecida Nuestra Señora en la inmensa distancia del firmamento, vimos al lado del sol, a San José con el Niño y a Nuestra Señora vestida de blanco, con un manto azul.
San José con el Niño parecían bendecir al mundo con unos gestos que hacían con la mano en forma de cruz. Poco despues, desvanecida esta aparición, vi a Nuestro Señor y a Nuestra Señora que me daba idea de ser Nuestra Señora de los Dolores.
Nuestro Señor parecía bendecir al mundo de la misma forma que San José. Se desvaneció esta aparición y me pareció ver todavía a Nuestra Señora en forma semejante a Nuestra Señora del Carmen."





Mientras los niños contemplaban estas últimas visiones, se dio el milagro del sol, la señal prometida para confirmar la veracidad de las apariciones. Los pastorcitos no vieron el prodigio del sol, el milagro prometido no era necesario para ellos, pero sí para aquella multitud, para que todos creyesen.









De repente, la lluvia paró, las nubes se abrieron como una cortina que se retira y dejaron pasar los rayos del sol que secó todo el barro y las ropas de aquella muchedumbre empapada. Esto ya bastaría para hacer ver una presencia muy próxima de la Santísima Virgen, pero el prodigio iba a ser mayor e inexplicable. Por tres veces el sol giró sobre sí mismo lanzando sus rayos con matices de color amarillo, azul, verde, rojo, habiendo sido observado este prodigio desde muy lejos. Las personas tomaban los colores del sol. En un momomento dado, toda la multitud aterrada comenzó a gritar y muchos confesaban en voz alta sus pecados haciendo actos de fe y pidiendo perdón. Parecía que el sol se desprendía del firmamento y venía en dirección a la tierra, a abrasar a toda la gente. Terminado este prodigio, toda aquella gente quería ver y hablar con los niños...

Lucía fue respondiendo a las muchas preguntas, hasta que llegó a casa, ya de noche, exhausta.