14 mar. 2017

Recordando los acontecimientos de Fátima


En la primera visión del Angel de la Paz, arrodillándose este en tierra, inclinó la frente hasta el suelo y enseñó a Jacinta, Francisco y Lucía la siguiente oración:

¡Dios mio, yo creo, adoro, espero y os amo! Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.


En la segunda visión del Angel de Portugal, este les dijo: " Orad, orad mucho. Los Corazones santísimos de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios."

Lucía le preguntó: " ¿cómo nos hemos de sacrificar?" 

" En todo lo que podáis, ofreced a Dios sacrificios como acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido y como súplica por la conversión de los pecadores. Atraed así, sobre vuestra Patria, la paz. Yo soy el Angel de su guarda, el Ángel de Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad, con sumisión, el sufrimiento que el Señor os envíe."

En los últimos años de su vida, Sor Lucía de Fátima decía que Dios estaba a la espera de que se hiciese buena, para llevarla al Cielo. Pero, concluía: como Él es quien tiene que hacerme buena... allá Él.


Estas son las santas osadías, típicas en la vida de los santos.

( Un Camino bajo la Mirada de María, Carmelo de Coímbra, Editorial Fonte )

7 comentarios:

Maria dijo...


♥ Que esto no quede sólo en el recuerdo. A seguir su ejemplo, sobre todo el de Nuestra dulce Madre. ♥


Gracias querida hermana. Seguimos orando y caminando.




camino dijo...

Gracias, que estos recuerdo nos ayuden a aumentar la fe, gracias.

dijo...

La lectura de este libro está siendo un gran descubrimiento para mí. Abrazos fraternos.

Felicitas dijo...

Tienes toda la razón, María. Me ha cautivado tanto la personalidad de Sor Lucía de Fátima que ya me he hecho amiga de ella y le pido ayuda para todo, en especial para corresponder mejor al Amor del Señor.
Un abrazo afectuoso.

Exacto, querida amiga, nuestra querida Sor Lucía vivió a tope la donación amorosa al Señor y a la Virgen. Que su vida nos ayude a aumentar nuestra fe, esperanza y carida. Un abrazo fraterno

Me alegro mucho, querido hermano, porque a mí me está pasando lo mismo. Nuestra querida hermana Sor Lucía vivió realmente sólo para amar al Señor, amando a todos con gran delicadeza, sentido del humor y generosidad sin igual. A partir de ahora, Sor Lucía acompañará con su benéfica influencia nuestro camino particular.
Abrazos fraternos.

camino dijo...

Gracias, me gusta eso vivir a tope cada momento del día, gracias.

Fernanda dijo...

A veces creo que el poder de la oración puede sanar paises enteros. Estos mensajes de Fátima están hoy tan vigentes o más que nunca. Se necesitan más estas enseñanzas que nunca.
Besitos!

Felicitas dijo...

Sí, así son los santos. Intentémoslo también, con la Gracia del Señor. Un abrazo.

Estoy totalmente de acuerdo contigo. El poder de la oración es inmenso, porque le rezamos a Aquel que todo lo puede y nos ama infinitamente. Sí, el mensaje de Fátima se va cumpliendo con el paso del tiempo, desgraciadamente no en su vertiente óptima, que habría supuesto un retorno de la humanidad a Dios, sino en su vertiente más desgraciada, la de que poco caso le hemos hecho. Aún y con todo, siempre estamos a tiempo de volver junto al Dios del Amor.
¡Un abrazo y besitos, querida Fernanda!