28 ene. 2017

¡Silencio! ¡Enmudece!

«¡Silencio, enmudece!».

El viento cesó y vino una gran calma.

Él les dijo:

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?»

Se llenaron de miedo y se decían unos a otros:

« ¿Pero quién es éste? ¡ Hasta el viento y las aguas le obedecen! ».



También yo he de callar, cuando el Espíritu Santo así me lo indica. Quizás tenía muchas ganas de manifestar mi opinión en algún asunto comentado en foros en los que cada participante vierte su punto de vista, con el secreto deseo de ser el mejor comentarista del lugar.

Quizás, ante una reunión en familia, en la que sale un tema sobre el cual tengo conocimientos, me asaltan fuertes deseos de acaparar la atención de todos, con mis palabras acertadas, mesuradas y sabias... y va el Señor y me dice: ¡Calla! ¡Enmudece!.

La típica reacción humana es la de sentirse coartado en la propia libertad, reprimido y encadenado a no se sabe qué pedernal que nos impide el libre movimiento... sólo tras aceptar el propio silencio, y ver que nada se pierde callando, sino más bien se gana en gobierno de las propias pasiones, en una más profunda comprensión del tema, comienza uno a ver que esa acción de Dios que me pide ( o manda ) callar, es un regalo de su divina Sabiduría.

Gracias, Señor, siempre gracias por tu Amor purificante, santificante y divinizante.

2 comentarios:

dijo...

Pues si lo dice Él, haces bien en ser la brisa de su calvario y callar para refrescar y aliviar, acompañar...... y cuando te diga habla... entonces ¡Alto y claro! como siempre lo haces mujer. Abrazo fraterno.

Felicitas dijo...

Gracias, hermano, también tú eres brisa que alivia el calor asfixiante de un mundo hundido,irredento,que gime bajo el peso de sus pecados y aún no quiere ser salvado por Cristo, cuyos niños recien concebidos son desmembrados en el seno de sus madres, cuyos adolescentes, violados, pervertidos, tan sólo hallan alivio en el suicidio por Facebook, etc.....

Abrazo fraterno.