23 ene. 2017

Paciencia, la virtud de la resistencia pacífica

Resistencia pacífica y fuerte, que aguanta los ataques del violento, las intrigas del malicioso, los golpes del iracundo, pertrechándose en la seguridad interior que da la Paz que Cristo comparte con el discípulo que le ama.

La paciencia del pacífico es una roca inexpugnable, que resiste todo ataque, e incluso resiste indemne ante la agresión física, porque es un valor invisible del alma, pero real, que siempre queda en un plano superior al cuerpo.

Alma sostenida desde dentro por el Divino Huesped que con el paso del tiempo, se enseñorea de tal forma de esa alma, que reina plenamente en ella, y le concede poder resistir en Paz interior todo mal, toda agresión. Su fuerza: el silencio, el dulce gobierno de la ira que así sitúa al alma por encima de aquel que la agrede, hasta el punto de poder compadecerse de él, por verle sometido a la pasión del odio y la ira.

Recordemos en este sentido las palabras de Cristo cuando lo clavan a la cruz: "¡Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen!"

Predicar al hombre de hoy que es posible, con la gracia de Dios, alcanzar el gobierno sereno de la propia ira y malicia hasta el punto de someterlas pacífica y totalmente al gobierno de una razón iluminada por la fe, llena de esperanza y amor a Dios y al prójimo, es tarea pendiente, tarea ingente, tarea apasionante para todo aquel que sienta la llamada a expandir el Reino de Cristo.

4 comentarios:

dijo...

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Esa paciencia, esa paz que tiene quien quiere alcanzar la Tierra de la promesa, con tierra, humus, humildad. Abrazo fraterno.

Felicitas dijo...

Sí, humildad, que es estar en la Verdad. Aspiremos a ello cada dia y pidamos perdón por nuestra soberbia y demás pecados.

Un abrazo fraterno.

Maria dijo...


Muy bueno Felicitas. Gracias

Felíz y Santo Lunes!

Felicitas dijo...

Un abrazo, María, gracias a ti!