15 dic. 2016

Mujer abandonada

En tiempos del Señor, las mujeres repudiadas o abandonadas por sus esposos, tenían pocas salidas en la vida, o tenían alguna habilidad de tipo textil, o se veían obligadas a prostituirse para poder comer y dar de comer a sus hijos. Eran una condiciones sociales muy duras e inhumanas, aunque seguro que siempre hubieron personas que se compadecieron de ellas y las auxiliaban... Aún y con todo, era un estatus social desesperante, lleno de padecimientos.

La Escritura hoy nos habla de que Dios mismo se compadece de la mujer abandonada, la mujer que enviuda, la mujer estéril que es despreciada por no ser capaz de comunicar la vida, la mujer abatida y repudiada...

Dios la llama en su quebranto, la auxilia, la saca del hoyo de muerte en el que gemía moribunda, y la desposa, Él mismo, por su infinito Amor Eterno y Misericordioso, decide implicarse en su desdichada existencia, haciéndose Valedor suyo ante sus enemigos, Protector y Defensor.

Y ella asombrada por ser objeto de los Amores del mismo Dios, le contesta, con el salmista:

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mi.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
celebrad el recuerdo de su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí,
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas;
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.  

(Isaías 54, 1-10 / SALMO RESEPONSORIAL 29, 2 y 4. 5-6. 11-12a y 13b )


2 comentarios:

Maria dijo...

Que bonita tu reflexión amiga. Y lo más triste, es que aún hoy día la mujer sigue siendo muy oprimida en varias partes del mundo. ¡Oremos!


¡Dios te bendiga!

Felicitas dijo...

Sí, Maria, es cierto. Oremos, hermana. También por los hermanos que sufren tanto en Alepo estos dias. Un abrazo fraterno