8 nov. 2016

Soy feliz

soy feliz, aún en medio de contradicciones y padecimientos, porque en lo hondo de mi corazón, late otro Corazón que verdaderamente me comunica Vida sin fin, Esperanza a toda prueba, Amor invencible que es fuente constante, sin fin, que mana y mana para que yo ame, aún a aquellos que no me aman.
Porque el Amor no puede no amar, y viviendo en mí, me hace semejante a Él y me enseña y concede amar cada vez mejor. Todo lo hace Él y toda alabanza es Suya. 
El Amor nos conduce y acerca poco a poco a Sí mismo. Nos hace Suyos. Nos transforma en Él.





3 comentarios:

dijo...

¡Qué hermoso! Tengo que aprender a dejar que Dios sea Él mismo en mí, que me habite son obstáculos y Se mueva con santa libertad. He de expropiar mi voluntad y apropiarme la Suya para tener también esa felicidad que vives. Saludos fraternos.

Maria dijo...


El amor de Dios reina en nuectrsos corazones!

Un abrazo en Cristo!

Felicitas dijo...

Querido amigo, el Señor lleva a cada uno por un sendero personal e intransferible, seguro que a ti te conduce por el tuyo, y te concede esa particularidad que sólo en tí Él halla. Y se alegra con ello.
Y te acompaña allí a donde vayas. Siempre. No te quepa duda.
Un saludo fraterno.

¡Que así sea siempre, María!
Un abrazo, hermana