13 oct. 2016

Pequeña reflexión

Clinton y Trump defienden el derecho inalienable del yo y tienen más en común de lo que nos pensamos:
Adoran al mismo dios: el sexo, y por obtener sus breves favores, son capaces de cometer adulterio, considerar a la personas como meros genitales andantes, de asesinar a los bebés humanos concebidos dentro del seno de sus madres, descuartizándolos, y consintiendo el posterior tráfico de órganos y cuerpos de fetos humanos para la industria de la cosmética y otras....

Cuando les oímos y vemos presentarse ante el público, seguros de sí mismos, auto-suficientes, vestidos con la máscara del servicio al pueblo, alardeando de ser buenas personas y sólo pretender el bien común, denigrando al otro con las tretas más sucias y manteniendo al mismo tiempo una sonrisa paradisíaca, podemos entender hasta donde llega la depravación que satanás consigue en el hombre y que ésta siempre se viste de bondad y belleza.

El mal en sí mismo es abyecto, pero precisa vestirse de bien para atraer al hombre, que de natural aspira al bien y conforme va consintiendo lo que considera males menores, como el aborto institucionalizado, la lucha taimada por erradicar la mentalidad cristiana de la sociedad, el tráfico de armas y todo cuanto embarra la vida política y social de los países supuestamente progresistas, este hombre que traga camellos y cuela mosquitos, se va deshumanizando, sin darse cuenta, hasta quedar cada vez más identificado con aquel Non serviam del principio de todas las cosas.

Egoísta, ególatra, irredento y dictador.


4 comentarios:

dijo...

Unos y otros cada vez se parecen más a sus respectivos padres.
'Sepan discernir lo que agrada al Señor, y no participen de las obras estériles de las tinieblas; al contrario, pónganlas en evidencia.'
Bien Felicitas, se acerca el tiempo de la siega. Saludos fraternos.

Felicitas dijo...

¡Qué bonita la Escritura que mencionas, qué clara y qué divina!
Si se acerca el tiempo de la siega, procuraré estár alerta y expectante. Saludos fraternos

ven dijo...

Es tarea de la mente el discernir entre necesidades y deseos, y quien pueda hacerlo será verdaderamente sabio. Gracias, un gran abrazo fraterno.

Felicitas dijo...

es cierto querida hermana, así es. Un don de incalculable valor.
Un abrazo fraterno.