15 oct. 2016

Orar sin desanimarse

Nos predica Benedicto XVI:

la fe es la fuerza que en silencio, sin hacer ruido, cambia el mundo y lo transforma en el reino de Dios, y la oración es expresión de la fe. Cuando la fe se colma de amor a Dios, reconocido como Padre bueno y justo, la oración se hace perseverante, insistente; se convierte en un gemido del espíritu, un grito del alma que penetra en el corazón de Dios. De este modo, la oración se convierte en la mayor fuerza de transformación del mundo.


(Plaza del Plebiscito, en Nápoles, Domingo 21 de octubre de 2007)



¿Por qué rezo?

Porque creo.

Y si creo, ¿estoy seguro de que Jesucristo puede ayudarme?
sí, creo y confío en Él.


entonces, quedeme tranquilo, sabiendo que mi Dios se ocupa de mí, de todo lo mio, y me sacará del hoyo en el momento propicio.


3 comentarios:

ven dijo...

La oración es un verdadero descanso”. Un abrazo fraterno.

dijo...

A tiempo y a destiempo. Supongo siguió la canonización de su amiga Isabel. Saludos fraternos.

Felilcitas dijo...

Así es, hermana. Un abrazo fraterno

No la seguí, pero me alegro enormemente. Ya la podemos venerar con todas las de la Ley. Un saludo fraterno.