8 oct. 2016

Octubre, mes del santo rosario

En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra rosario significa "corona de rosas". 

Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios. Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires. 

La Iglesia recomendó rezar el rosario, el cual consistía en recitar los 150 salmos de David, pues era considerada una oración sumamente agradable a Dios y fuente de innumerables gracias para aquellos que la rezaran. Sin embargo, esta recomendación sólo la seguían las personas cultas y letradas, pero no la mayoría de los cristianos. Por esto, la Iglesia sugirió que aquellos que no supieran leer, suplantaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este rosario corto se le llamó el salterio de la Virgen. 

A finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán sufría al ver que la gravedad de los pecados de la gente estaba impidiendo la conversión de los albigenses y decidió ir al bosque a rezar. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo penitencia  hasta perder el sentido. En este momento, se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio. 

Santo Domingo se dirigió en ese mismo momento a la catedral de Toulouse, sonaron las campanas y la gente se reunió para escucharlo. Cuando iba a empezar a hablar, se soltó una tormenta con rayos y viento muy fuerte que hizo que la gente se asustara. Todos los presentes pudieron ver que la imagen de la Virgen que estaba en la catedral, alzaba tres veces los brazos hacia el Cielo. Santo Domingo empezó a rezar el salterio de la Virgen y la tormenta se terminó. 

En otra ocasión, Santo Domingo tenía que dar un sermón en la Iglesia de Notre Dame en París con motivo de la fiesta de San Juan y, antes de hacerlo, rezó el Rosario. La Virgen se le apareció y le dijo que su sermón estaba bien, pero que mejor lo cambiara y le entregó un libro con imágenes, en el cual le explicaba lo mucho que gustaba a Dios el rosario de Avemarías porque le recordaba ciento cincuenta veces el momento en que la humanidad, representada por María, había aceptado a su Hijo como Salvador. 

Santo Domingo cambió su homilía y habló de la devoción del Rosario y la gente comenzó a rezarlo con devoción, a vivir cristianamente y a dejar atrás sus malos hábitos. 

Santo Domingo murió en 1221, después de una vida en la que se dedicó a predicar y hacer popular la devoción del Rosario entre las gentes de todas las clases sociales para el sufragio de las almas del Purgatorio, para el triunfo sobre el mal y prosperidad de la Santa Madre de la Iglesia. 

El rezo del Rosario mantuvo su fervor por cien años después de la muerte de Santo Domingo y empezó a ser olvidado. 

En 1349, hubo en Europa una terrible epidemia de peste a la que se le llamó ¨la muerte negra  en la que murieron muchísimas personas. 

Fue entonces cuando el fraile Alan de la Roche, superior de los dominicos en la misma provincia de Francia donde había comenzado la devoción al Rosario, tuvo una aparición, en la cual Jesús, la Virgen y Santo Domingo le pidieron que reviviera la antigua costumbre del rezo del Santo Rosario. El Padre Alan comenzó esta labor de propagación junto con todos los frailes dominicos en 1460. Ellos le dieron la forma que tiene actualmente, con la aprobación eclesiástica. A partir de entonces, esta devoción se extendió en toda la Iglesia. 

¿Cuándo se instituyó formalmente esta fiesta? 

El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto, en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla, su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios a través de la intercesión de la Santísima Virgen. El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos cuando de repente se levantó y anunció que la flota cristiana había sido victoriosa. Ordena el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre. 

Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes. 

5 comentarios:

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Fabuloso, Felicitas! Estas publicaciones son muy pero muy necesarias, pues no sólo involucran la catequesis, sino que rastreamos nuestra propia historia espiritual junto a María de Nazareth y al pueblo de Dios.
Y donde está la Madre, está el Hijo.

Que tengas una semana plena en Dios, y que Abbá te bendiga

Paz y Bien

(hermosa imagen la que encabeza tu blog!!!)

ven dijo...

"María, eres la Madre del Universo. ¿Quién no se anima al verte tan tierna, tan compasiva, a descubrir sus íntimos tormentos? Si es pecador, tus caricias lo enternecen. Si es tu fiel devoto, tu presencia solamente enciende la llama viva del amor divino". Gracias, un abrazo fraterno.

dijo...

Es necesario tener un Papa santo como Pío V para hacer ver la necesidad de luchar con tan poderosa arma como el rosario. Pablo VI:"el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso que favorezcan en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Senor, vistos a través del Corazón de Aquella que estuvo más cerca del Senor" y nuestro San JuanPa también lo recordaba, rezar, rezar mucho. BXVI en 2005 dijo recordando a nuestro amado Papa santo: "Os invito a releer su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae y poner en práctica sus indicaciones en el ámbito personal, familiar y comunitario. A María le encomendamos los trabajos del Sínodo: que ella lleve a toda la Iglesia a una conciencia cada vez más clara de su misión al servicio del Redentor realmente presente en el sacramento de la Eucaristía." Sobre el actual Papa... sólo puedo...."Sufrir con paciencia los defectos del prójimo" en su proclamado Ano Santo de la Misericordia...bueno encontré esto de Francisco I de Argentina... "rezando el Avemaría, somos conducidos a reflexionar sobre los momentos centrales de su vida (la de Jesús), para que, como para María y para San José, Él sea el centro de nuestros pensamientos, de nuestras atenciones y de nuestras acciones". Ojalá lo sea. Siento extenderme tanto en el comentario.Saludos fraternos.

Marian dijo...

Que hermosa imagen, que hermosa catequesis Felicitas.
Es un placer leerte, visitarte.¡Gracias amiga!
Un abrazo en el Señor.

Felicitas dijo...

sí, es interesante averiguar de dónde proceden nuestras costumbres cristianas y hasta cuando se remontan...tenemos una rica historia eclesial y con frecuencia la desconocemos.
Abba te cubra con su brazo poderoso y puedas vivir siempre bajo su benéfica sombra misericordiosa.

Paz y Bien

Los íntimos tormentos llegarán a su fin, en el dia previsto por Nuestro buen Padre, que nunca nos abandona, aunque este mundo traidor nos lo repita hasta la saciedad. Dios es Amor, y para siempre.
Gracias, hermana por tus inspiradas palabras. Un abrazo fraterno.

Su misión al servicio del Redentor, realmente presente en el sacramento de la Eucaristía y también en el corazón del que cree y ama a Jesucristo. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo, como el prójimo nos sufre a nosotros y a nuestros defectos. O mejor, sufrirlos, como lo hacen Jesús y María. Ese es nuestro deseo.
No sientas extenderte en tus comentarios. Me encanta que lo hagas, ya que nunca lo haces solo, sino Él en ti y contigo.
Un saludo fraterno

Lo mismo digo, querida hermana Marian, vibramos en la misma Onda del Señor y es para mí una gran alegría interior, de esas que duran, y no se olvidan. Un abrazo fraterno.