21 sept. 2016

Beata Isabel de la Trinidad


" Mi felicidad crece en proporción con mi sufrimiento.
¡Si supieras qué dulzura se encuentra en el fondo del cáliz preparado por el Padre del cielo!"



me vas a permitir, querida maestra en la vida espiritual, que te interprete un poco...
creo que tu felicidad crece, no porque sufras, que es lo que el mundo entendería tras tus palabras, una especie de masoquismo espiritual, no, de ningún modo es eso.

Eres feliz, mientras sufres, porque Dios te permite ver que te está purificando de tu natural tendencia al pecado, y puedes vislumbrar todo el Bien que con ello te está haciendo.
Ese sufrir es el sufrir del hombre viejo que quiere en nosotros vivir según las normas de este mundo.

Más el hombre nuevo que Dios con su gracia esculpe, día tras día, en la persona que le ama y desea unirse con Dios por el Amor, comienza a salir y en viendo el alma, que ese sufrir le conduce a más Amor, más perfección, más bondad y sereno gobierno de las emociones, y con ello adquiere nuevas virtudes, se siente feliz y agradecida de que el Buen Dios trabaje en ella de tal manera que la conduzca poco a poco ( o rápidamente, como Dios desee ) a esa soñada unión de Amor con Dios, que sea verdadero preámbulo a la Vida Eterna de gozo y amor que le espera, en el seno maravilloso de la santísima Trinidad.

Queridos hermanos, agradeceré que completéis mi sencilla interpretación. Dios os guarde.

2 comentarios:

dijo...

En efecto, una interpretación magistral de sus palabras. El sufrimiento, la enfermedad y la muerte entran en el mundo por el Pecado... para unos de una forma y para otros... Es la entradilla en la la Carta a los Corintios, para nosotros no es necedad es Fuerza de Dios. Saludos fraternos.

Felicitas dijo...

Gracias, querido amigo, el enfermo empieza a vislumbrar su curación, tras haber pasado por el dolor, las curas a menudo dolorosas que el médico tiene que realizar en él, y transcurrido un tiempo, se alegra, porque empieza a verse mejor y más animado. La Cruz que Cristo nos da, Fuerza de Dios, que nos sana y une a Él por el amor.
Saludos fraternos.