25 ago. 2016

Vivamos en el amor para glorificar al Amor





" Si alguno me ama, guardará mi Palabra

y mi Padre le amará

y vendremos a él

y en él haremos morada"  

(Evangelio según San Juan, 14,23)


He hallado mi cielo en la tierra pues el cielo es Dios y Dios está en mi alma 
( Beata Isabel de la Trinidad )


Esta es la vida que nos espera en el cielo prometido por Jesucristo: vivir en Dios por el amor y ser habitados por el mismo Amor,  por la Santísima Trinidad.
 ¡Y esto comienza ahora!
 ¡Aquí y ahora!
Estemos donde estemos,
el enfermo recibiendo el cuidado de los que le quieren,
el trabajador, en su trabajo diario,
el niño en medio de sus juegos y risas,
la madre en sus quehaceres...

Todo ser humano es destinatario del Amor infinito de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, pero Dios no es un tirano, no impone su Amor a los hombres, lo ofrece y propone por medio de su Hijo Divino , que hecho hombre como nosotros, nos muestra el camino hacia Dios, hacia la Vida eterna. Por lo tanto el entrar en comunión de amor con Dios requiere la colaboración libre del hombre. Sin ella, no hay comunión posible.


Todos los que amamos a Jesucristo y procuramos guardar su Palabra y vivirla a diario, ayudados de su Gracia,hemos recibido el regalo más grande que jamás podíamos imaginar: Dios uno y trino vive en mi corazón, me habita, y allí donde está el HIjo, está el Padre y el Santo Espíritu, porque en Ellos no hay distancias, se aman tanto, tanto, que existe entre ellos una identificación tal que por ello podemos decir que son un solo Dios.

No hay merma en las Personas Divinas, más el Amor que las une lo hace de tal manera que donde está uno, siempre están los tres.
No pueden vivir el uno sin el otro, diríamos a la manera humana, pues eso, pero a la divina.

Y nuestro destino es participar de esa vida divina de amor, por la infinita Misericordia de Dios en Cristo, por la cual se nos perdonan los pecados, somos sanados y recreados a imagen de Cristo resucitado, que ya no muere nunca más.

Y todo esto que es cierto y real y vital, aquí lo hemos de vivir en fe, creyendo que toda Palabra salida de la divina boca del Maestro se cumple. Nuestros ojos lo verán un día, cuando el Señor decida.

Hasta entonces, hermanos queridos, reavivemos nuestra fe, seamos plenamente conscientes de que no tenemos que buscar a Dios lejos, sino viviente, palpitante y comunicativo, en el fondo del corazón de cada uno.
Allí se deja encontrar...
Que así sea.

2 comentarios:

ven dijo...

A la tarde te examinarán en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición. Eso es amar, un fuerte y fraternal abrazo.

Felicitas dijo...

sí, querida hermana, debemos aprender a amar como Dios quiere ser amado y dejar nuestra condición. Es un camino largo, pero hermoso, por el cual yo también quiero andar, junto a ti y a todos los que seguimos las huellas del Maestro. Un fuerte y fraternal abrazo también para ti.