29 jun. 2016

Lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo






Resulta sorprendente el poder que Cristo mismo confiere a Pedro
y en su persona a todos los sucesores de Pedro.
Es como que Dios, considerando a los hombres, amigos
que no esclavos, deseara compartir su Autoridad,
su Poder, su Gobierno de todas las cosas, con Pedro
al que ha definido como la piedra sobre la cual edifica su Iglesia.






Claro que hay en Ella mucho pecado, porque todos somos pecadores,
más también hay santidad en muchos de sus miembros,
en todos aquellos que ya habitan la Casa del Padre,
aquellos que tiene un lugar ya reservado,
y sufren aún por poder entrar en la vida,
y aquellos que luchamos en esta vida,
siguiendo a Cristo,
porque Su Gracia es eficaz en cada uno de nosotros.
Aúnque no lo veamos, es así.





Por lo tanto, obedecer a Pedro, es obedecer a Cristo, siempre que Pedro esté en honda sintonía con Cristo.

Somos de Cristo, somos de Pedro, somos la Iglesia amada por Dios.

3 comentarios:

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

A mí me sigue asombrando la confianza desmesurada y cordial que el Maestro pone en Pedro y en todos nosotros.
Quizás nos hemos internado en demasiados lodazales institucionales, y la verdadera raíz esté en la caridad.

Esas fotos de Benedicto y Francisco no dejan de conmoverme, sinceramente.

Dios te bendiga

Paz y Bien

Ricardo

ven dijo...

Sólo la obediencia da derecho a mandar. Muchas, gracias por su compartir, un gran saludo.

Felicitas dijo...

a mí también me sorprende mucho la confianza que el Señor nos demuestra.
Tenemos al Papa Francisco y tenemos, al mismo tiempo, al Papa emérito Benedicto. Es como si ambos gobernaran en estrecha colaboración, de algún modo.
Gracias por tu visita Ricardo
Dios te bendiga

Esa frase tuya es breve más está llena de contenido. Gracias por compartirla conmigo. Con nosotros.
Un abrazo fraterno