26 jun. 2016

El sacerdote católico

a mi modo de ver lo más fundamental en la vida de un sacerdote católico es su vida interior, espiritual de unión amorosa con el Dios del Amor.
Sin esto, toda formación, todo esfuerzo por mantenerse fiel a la vocación, obtendrá un éxito reducido... ya que lo esencial, a mi parecer, es que Jesucristo, Dios Padre y Dios Espíritu Santo sean de verdad el pan nuestro de cada día, del cual el alma, el corazón, los afectos del sacerdote se alimentan para poder, a su vez, transmitir a Dios mismo a los hombres y mujeres a los que se pretende ayudar, evangelizar, amar como Cristo mismo los ama.

Un sacerdote para el cual la verdadera Presencia de Jesucristo en la santa Eucaristía ha dejado de ser lo más importante de su jornada diaria, ha perdido lastimosamente el norte de su propia vocación.

Sois otros cristos, y Él vive de tal forma en vuestros corazones, que sois prolongación de su santa Presencia en medio del mundo. Y allí donde está Cristo, está Dios, y actúa, bendice, salva, sana, y ama al hombre a la manera divina. Total. Vital. Eterna.

No miremos atrás. Avancemos hacia la casa del Padre, con Cristo, con María. Siempre. Hasta el final.

5 comentarios:

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Clarísimo. Me atrevo a añadir también que el sacerdote sin la Eucaristía como su centro deja de ser pastor y se convierte en funcionario de una Ong.

Dios guarde a nuestros pastores.

Dios te bendiga y acompañe siempre

Paz y Bien

Ricardo

ven dijo...

Ser sacerdote,Ser otros cristos, y Él vive de tal forma en vuestros corazones, Gracias, un gran saludo.

Felicitas dijo...

Y tanto, Ricardo, yo no me atreví a decirlo, jeje
pero es así.
Sí, Dios los guarde, acompañe y seduzca de tal forma, que ya solo vivan apasionadamente por Su divino Amor.
Dios te bendiga igualmente, hermano.
Un saludo fraterno.

Gracias a ti, hermana. Un abrazo fraterno.

dijo...

En el clavo das y como bien apuntan sostenido por Jesús Eucaristía, nuestra vida es una Santa Misa con Jesús, todos.
Abrazo fraterno.

Felicitas dijo...

sí, es verdad, siempre unidos a Él, nuestro gran Amor.
otro abrazo fraterno.