15 may. 2016

El Don del Espíritu Santo de Dios




El ser humano no es una isla. Y si lo aíslas, fenece...

Dios es fundamentalmente Padre y Padre Bueno, infinitamente Bueno.

Si Dios es Padre Bueno, está claro que tiene un Hijo, también Bueno.

Ellos se aman tanto y su Amor es tan poderoso que deviene una Persona: El Santo Espíritu.

Pues cuando se nos da el Espíritu Santo, nos dice hoy el Papa Francisco, el ser humano se descubre ante todo como hijo de ese Buen Padre que le ama y le acoge en su Casa, por la fe en el Hijo.

Siendo hijos de un Padre Dios, somos dependientes. Gozosamente dependientes porque sabemos lo mucho que nos quiere.

¿Sabéis por qué se odia tanto hoy en día la figura paterna?
Porque ese odio nace del odio a Dios Padre y todo lo que le revela.

El primer Mandamiento de la Ley de Dios es:

Amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, tu corazón, con toda tu mente, con todas tus fuerzas...

¿y por qué nos mandan amarle?
¡Pues porque es infinitamente A.M.A.B.L.E.!

Dios es Bueno. Y es Padre Bueno. Si nos reconciliamos con Él, por la fe en Jesucristo, estaremos luchando valientemente contra las hordas desatadas de odio a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, estaremos, desde nuestra pequeñez, con María, trabajando en favor del Reino de Dios entre los hombres.

6 comentarios:

Rosa dijo...


El Espíritu Santo es una fuente inagotable de vida, él nos ayuda a mantenernos en pie ante los vientos en contra. La fe en Dios nos alimenta, el Espíritu nos mantiene.
¡¡Feliz día de Pentecostés!!
Rosa

Felicitas dijo...

sí, Rosa, es cierto, es fuente inagotable....¡menos mal! ¡Qué bueno! su Amor nos alimenta y mantiene. ¡Gracias por recordármelo!
Un fuerte abrazo!

dijo...

Totalmente de acuerdo,me gusta mucho el enfoque certero porque es totalmente amable y el mundo odia la paternidad. Saludos fraternos.

Felicitas dijo...

Sí,toda esta guerra abierta a la Iglesia enraíza en la antiquísima guerra desatada por el non serviam que surgió del ombligo de Luzbell al que constantemente contempla intentando aún encontrar a dios sin Dios, condenado a no conseguirlo, y mascando, por ello, su amarga pócima de fracaso más total como criatura espiritual que fue creada para servir por amor a Dios, y que tanto daño aún nos hace. Menos mal que los tiempos se están precipitando, por la infinita Misericordia de Dios.
Mantengámonos siempre alerta, bajo el Manto inmaculado de Santa María, nuestra buena Madre y Capitana.
Un saludo fraterno.

Marian dijo...

¿Quien eres tú, Espíritu de Dios, mi Dios?
Estas en mí y me sostienes,
Me envuelves y me penetras,
alientas en mí y me das vida,
Pero ¿quien eres tú, divina nube?
Estoy empapada en ti, mi rocío,
Estoy perfumada en ti, fuente mía,
Estoy embriagada de ti, mi bodega,
Pero ¿Quién eres tu mar insondable?

¡Hermoso tiempo Pascual junto con nuestra Dulce Madre !
Que el Espíritu nos inunde con su fuego de Amor.
Un abrazo.

Felicitas dijo...

Que así sea, querida Marian, y se hagan realidad tus hermosas aspiraciones! Un abrazo.