19 may. 2016

Carta a mi querida Shlomit



Eres algo solitaria y eso no es bueno para ti. Es mejor que compartas siempre tu vida con los demás.

Me vas a perdonar pero eso me haría estéril, porque andaría yo siempre fuera de mí misma, buscando complacer a todo el mundo, y olvidándome de complacer al Único y Grande.

Mi camino es otro, querida amiga, y cada uno ha de ser fiel a lo que Dios le da a entender, mientras no se aparte de la buena vereda que conduce a la Vida. Y esa la tenemos descrita en toda la doctrina buena de nuestra querida Madre, la Iglesia, Esposa elegida por el Esposo Divino que garantiza su vida y su Vida también.

Para poder amarte mejor, querida hermana, preciso la soledad, el silencio, la ausencia de ruidos, la ausencia de palabrerías vanas e innecesarias, que vacían mi espíritu y mi corazón del poco peso específico hallado en la oración, junto al Señor.

¡si sólo puedo ser fecunda y buena para los demás cuando ando unida al Corazón sagrado de nuestro Dios!

Es entonces cuando Él, siendo mi dueño en mayor o menor medida, logra usarme para bien de los demás.

No sé, acaso sea una manera rara de vivir mi común unión con todos, pero sé que sólo la Gracia del Señor es verdaderamente eficaz y sólo si ando bien unida a Él, Él mismo logra su fin en mí y en todos.

Nuestra unión más íntima es la que hallamos en la Intimidad del Corazón de Cristo, y para poder adentrarse en ella, se precisa silencio, soledad y armonía habitualmente.

Sigue tú tu camino, el que ves como cierto, el que tienes comprobado que Dios mismo te marca, que yo subiré a la montaña, para estar con mi Amado, ponerme a la escucha y contarte, si lo deseas,  luego sus quereres, sus amores y anhelos. Amada hermana sé tú misma, tal y como Dios te quiere, que yo haré lo propio.

6 comentarios:

Fernanda dijo...

Te felicito por este escrito a tu amiga, es de una elevación y madurez increíble.
Besos!

Felicitas dijo...

Gracias, querida Fernanda. Un abrazo fuerte para ti.

dijo...

Cuando Dios nos habita, que mejor diga quien lo haya vivido, ¡Qué soledad y silencio tan bien acompañados!!! La brisa, Él mismo hace morada y se queda y con Él la Trinidad que festejamos este Domingo. Con Él, todos nosotros, somos Iglesia. Qué ciegos van los que ven tierra, hacen ruido y gustan lío. Peregrinas en Compañía, y nada menuda la tropa!. Saludos fraternos.

Felicitas dijo...

¡sí, qué buena Compañía la del Amor de los amores!
sí, la Trinidad, qué misterio tan grande al que estamos llamados, cada vez más, cada vez un poco mejor, por su Infinita Compasión por nosotros, nos da trocitos de sí mismo...en especial en la santa Comunión con su Cuerpo Divino y su Sangre Preciosísima...Con Él, todos nosotros somos la Esposa amada y redimida por Él,... si peregrinamos juntos, cada uno en su lugar, con Él,en El, por Él y para Él...dirán que nos hemos obsesionado con Dios...jejeje ¡Santa Obsesión!
Saludos fraternos

dijo...

¡Santísima obsesión!
Saludos fraternos.

Felicitas dijo...

sí, es maravilloso poder tener esta debilidad por Él. Dios nos la conserve hasta el final y más allá.
Gracias, hermano