28 abr. 2016

San Luis María Grignion de Montfort



Querido hermano,
hoy quiero darte públicamente las gracias por haberme dado a conocer a Santa María de una forma tan especial y única como lo haces en tu Tratado de la verdadera Devoción y también en tu Secreto de María.

Fueron lecturas impactantes en mis comienzos como cristiana católica, formaron mi corazón creyente y me permitieron entrar en la intimidad del Corazón inmaculado de la Virgen muy admirable, y conocer a San Juan Pablo II desde una perspectiva muy cercana, amarle y orar con frecuencia por él y su misión titánica.

En todo este tiempo, más de 30 años, no he sido fiel a mis promesas, la Señora lo sabe, pero también sabe que sigo deseando servirla y honrarla, y en Ella y con Ella amar, servir y adorar al único Dios verdadero, Nuestro Señor Jesucristo, su amado hijo.

Gracias, Luis María, luchador de la Mujer de la santa Escritura, que está destinada a aplastar la soberbia del enemigo, y a diario lo hace, a lo largo de toda la historia de la cristiandad.

Ayúdame a serle más fiel , a entrar más de lleno en el buen servicio a tan grande Señora, para que se pueda cumplir también en mí la santa Voluntad de Dios.
Ayúdanos a todos lo que deseamos ser útiles al Señor por, con, en y para María Inmaculada. Amén.

3 comentarios:

dijo...

Ad Jesum Per Mariam

grande, grande, grande.
Un saludo cordial.

Rosa dijo...


¡Hermoso!
Y que María nos ayude y bendiga a todos, amén.

Rosa

Felicitas dijo...

sí, un hombre escogido, muy probado y humillado, y muy amante del Amor hermoso y de la Madre de toda Gracia. Un saludo, amigo

amén, Rosa, así sea.

Un abrazo.