17 abr. 2016

el buen Pastor

En aquel tiempo, dijo Jesús: - «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Escuchamos tu voz, Señor, que resuena desde lo hondo de nuestro corazón, porque allí vives con el Padre y el Espíritu Santo, para salvarnos de todo mal, para comunicarnos Vida eterna, para sostenernos en la lucha diaria contra todo mal, y entretanto nos aseguras que nadie logrará apartarnos de tu lado, de la mano de tu Padre, porque somos tus ovejas, y porque Tú y el Padre sois uno y nosotras somos uno Contigo, por tu infinita Misericordia...

Te tenemos en nuestro interior y Tú nos tienes en tu cuerpo místico por la santa y divina comunión que recibimos en la Eucaristía que es sacrificio divino y ofrenda y acción de gracias y petición...

Porque, en realidad, todo depende de Tí, y amándonos infinitamente estamos siempre Contigo, haciendo aquello que Tú nos pides, nos das, nos ofreces...

Somos más que todas las cosas, Señor, porque valemos tu Sangre maravillosa que derramaste por nuestro bien. Si es así, Señor, y siendo tan importantes para ti, nos ponemos totalmente en tus manos, y te suplicamos ardientemente que se cumpla tu santo y divino Designio en cada uno de nosotros.

Que podamos, Señor, llegar a ser tus siervos, con tu Gracia. Amén.

No hay comentarios: