18 sept. 2015

Aspiración





y suelo decirte:  Te amo, Señor....

más luego pienso en lo mucho que me amas y lo mucho que has padecido por amor a mí....

y veo claramente que aún después de tantos años.... sigo sin corresponderte en la misma medida que Tú me has amado....

Ya ves... me conoces... pero sigo empeñada, mi Jesús, en quererte servir, amar y obedecer en todo...

aún tropezando tanto, cayendo a veces en la tentación maligna... pidiéndote perdón de nuevo...

y con tu gracia, levantándome de nuevo en pos de Ti, mi gran Amor de Vida Eterna....

aquí estoy, junto a Ti, confiando en tu divina Misericordia para con todos... viendo tantas miserias humanas en mí y en los demás, en el mundo.....
que realmente era necesario que Tú nos salvaras del maligno y de nuestro propio pecado....

Menos mal que no te desentendiste de nosotros.... claro que eso era imposible, porque Tú eres Amor y el Amor ama, como el agua moja y el sol calienta....

Hijos tuyos nos hiciste, en el Hijo y Verbo Tuyo, Madre Pura nos diste, y Agua Limpia que nos sana y purifica y une a Ti. Aquí estamos, Padre, tuyos somos, y tuyos queremos ser, para siempre. Fiat. Amén.




9 sept. 2015

Dios está aquí




El Señor habita en tu corazón. Te habla y se manifiesta de mil maneras para hacerte ver su Ternura para contigo. Ponte a la escucha. Y observa los detalles diarios, en los que su fino Amor se hace notar... Desarrolla para ello tu capacidad de escucha, de atención a todo cuanto acaece a tu alrededor y descubrirás muchos gestos divinos de su paterna Ternura.






El niño siempre está atento a lo que hacen sus padres, porque sabe que su bienestar depende de ellos... nosotros hagámonos como niños, que confían en el divino Amor omnipotente del Corazón de Cristo, que vive en la Eucaristía y en nuestro ser, para bendecirnos cada dia. Confianza, esperanza y ánimo....

1 sept. 2015

¿qué me mueve?

¿cómo es que después de tantos años queriendo seguir a Jesucristo, seguimos cayendo en las mismas faltas de virtud de siempre?... ¿Es que acaso no hemos podido avanzar?
La Gracia de Jesucristo es una fuerza, la única fuerza que tiene en sí misma el poder de elevarnos por encima de esa desdichada condición de pecadores.  ¿Por qué no soy santo todavía?
¿Por qué a la más mínima se adueña de mi el amor propio ofendido e impulsa en mí una reacción visceral ante un aparente desafío de alguien? En ocasiones reacción taimada, no violenta, e incluso retorcida...
Tantos años queriendo ser humildes y mansos como el divino Corazón de Jesús, fuertes y poderosos como lo fueron los grandes santos que han sido... y a la más mínima, me sorprendo a mí mismo dejándome llevar del qué dirán, de un enfado que lastima a mi prójimo, de un afán de que los demás me vean todo lo santo que espero poder ser y aparentar... ¡Todo eso es miseria!. Y si está en la raíz de mis actuaciones, no me guía el Amor de Dios, sino mi naturaleza pecadora.
¿Qué he de hacer, pues?
Primero comprender que el Amor que me habita sólo me pide amar. Y amar no es algo virtual. No basta con orar por los demás. No basta amar a distancia. No.  Amar es hacer el bien a todos cuantos se crucen en mi camino, cada día, cada tarde, y cada noche. Porque eso es lo que me pide mi Padre: Amar con el corazón y desde el corazón de Dios mismo. Sólo así podrá comunicarme su Perspectiva, su Conocimiento de todas las cosas, su Espíritu Santo que en cada momento me inspirará el actuar según la Voluntad amorosa y misericordiosa de Dios. ¡Concédenos, Señor, venir a ser verdaderos templos de tu Santo Espíritu! Siempre dóciles a su divino Soplo.