17 ago. 2015

No comprendo, pero creo

Doblar mansamente la cerviz ante la grandeza de Dios es un acto de humildad, que agrada mucho al Señor. Es reconocer la propia limitación ante la omnipotencia divina, es saberse infinitamente amado por Él y por ello confiarse del todo a sus manos de Padre Bueno, que siempre nos conducen a buen puerto.
Abandono mi limitada capacidad de entenderte a tus pies, mi Señor y confío del todo en Ti.


2 comentarios:

Fernanda dijo...

Clap clap clap....
Qué bonita entrada. Sobran las palabras, querida amiga.
Besitos!!

Felicitas dijo...

me alegro que te guste, querida Fernanda. Unidas para siempre en su eterno Amor.
Besitosos!!