29 nov. 2014

Súplica confiada en tiempos de prueba

El salmo 79


Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, ¡resplandece!

¡Despierta  tu poder y ven a salvarnos!
¡Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro sobre nosotros y nos salve!

Sacaste una vid de Egipto, y la trasplantaste;
le preparaste el terreno, y echó raíces hasta llenar el país.;

su sombre cubría las montañas,
y sus pámpanos, los cedros altísimos;

extendió sus sarmientos hasta el mar,
y sus brotes hasta el gran río.

¿Por qué has derribado su cerca
para que la saqueen los viandantes,
la pisoteen los jabalíes
y se la coman las alimañas?

¡Dios de los Ejércitos, vuélvete!
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó
y que tú hiciste vigorosa.

Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.



No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.

¡Señor Dios de los ejércitos, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve!

23 nov. 2014

Jesucristo Rey del universo


Yo soy el que soy.


Un Rey que se hace pequeño, indefenso y niño.
Ese es nuestro Rey y nuestro Dios.

Sí, el que ha creado el cosmos:



Enmudecemos ante semejante obra de grandeza. 
Y nos rendimos ante Él,
porque somos nada,
flor de un día,
mas nos ama infinitamente.
Tuyos somos.
Fiat, Señor.



19 nov. 2014

Deuteronomio, 6, 4

Escucha, Israel: 

El Señor, nuestro Dios, es el único Señor. 
Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 
Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. 
Incúlcalas a tus hijos, y háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte. 
Átalas a tu mano como un signo, y que estén como una marca sobre tu frente. 
Escríbelas en las puertas de tu casa y en sus postes.


No nos hacemos una idea adecuada de cuán importante es este primer Mandamiento de la ley de Dios. Si verdaderamente no pongo a Jesús en primer lugar en mi vida diaria, no estaré cumpliendo su santa Voluntad. Es muy exigente, pero es que sólo hay un Dios y nos ama infinitamente y desea ser ( lo que es en realidad ) el más importante en nuestras vidas. Es justo que así sea.

17 nov. 2014

Presencia de Dios



TEN FE, TEN ANIMO

EL SEÑOR SIEMPRE ACTUA

EN LAS COSAS PEQUEÑAS

DE LA VIDA DIARIA.

NUNCA MARCHA.

12 nov. 2014

Nacionalismos

la fuerzas sociales y políticas que procuran división entre los pueblos, no nacen del buen espíritu sino del malo.


un pueblo que se siente superior a los otros pueblos, ha caído en la soberbia colectiva y se encamina hacia su propia y progresiva destrucción.


cuando para un gobernante es más importante dedicar recursos estatales para enaltecer la propia cultura que atender a las necesidades básicas del pueblo y los servicios sanitarios de un país, sólo procura sufrimiento y más penuria al pueblo al que dice servir.

10 nov. 2014

Felicidad

Todos vamos tras la felicidad.
La buscamos constantemente.
Es una necesidad del hombre el hallar lo que nos hace felices.
¿Será que estamos hechos para ser felices?
Creo que sí y estoy segura que tan sólo hallamos esa hermosa felicidad en la profunda y duradera amistad con Dios, con Jesucristo.
Para el cristiano, Dios es Amor y con esta afirmación no basta porque entraña mucho, muchísimo significado para la vida de los hombres.
Si Dios, en Jesucristo, me ama con todo su ser, su poder, resulta que nunca estoy solo, nunca fui abandonado en este mundo, siempre tuve cerca a mi Dios, aunque no lo supiera, aunque no lo creyera.
El principe de este mundo, que se manifiesta enemigo acérrimo de este Dios Amor, procura con gran eficacia convencernos de que Dios no existe, y si existe, prescinde de nosotros, porque no le importamos.
Esta es la gran mentira que nuestra civilización del bienestar, nuestras sociedades del primer mundo se han creido del todo. En la práctica de muchos, así lo viven, y así padecen luego la desazón y la desesperación consiguientes a haber dado la espalda a Nuestro Señor. ¿ por qué se desesperan tantos que afirman despreciar la posibilidad de un Dios Amor? Pues precisamente porque estamos hechos para amarle, reconocerle como nuestro Dios y servirle. Está inscrito en nuestro genoma biológico y espiritual el ser primero criaturas que salieron de tan excelsas manos y luego hijos por la fe en Jesucristo, que comparte su filiación divina con todo aquel que crea en Él.
Por todo ello afirmo, sin temor a equivocarme, que sólo volveremos a encontrar la serenidad y la paz como pueblos del siglo XXI, cuando en bloque volvamos nuestro rostro hacia el Señor de señores, Jesucristo, que nos espera siempre, con brazos abiertos. ¿Seremos capaces de cambiar el rumbo errático en el que estamos? ¿Seremos capaces de reconocer nuestro gran error al desechar a tan buen Señor?
¿Será necesaria una gran purificación para que los hombres de nuestro tiempo quieran volver su mirada hacia Jesucristo?
Sólo Dios sabe. Pongamos nuestra confianza plena en su divino Amor, y procuremos amarle, obedecerle y amar de corazón a nuestro prójimo, porque estos dos mandamientos son toda la ley de Dios.
Con su gracia, PODEMOS.


7 nov. 2014

Primer viernes de noviembre, dedicado a desagraviar al Sagrado Corazón de Jesús



Habla con Él.
Dile que le amas.
Verás qué cosas tan hermosas te dice, 
desde su divina morada, 
en el fondo de tu corazón creyente.
Es nuestro Dios Amor hecho hombre.
Crucificado, muerto y resucitado para 
darnos su Vida eterna.
Una vida plena no asusta a nadie.
Dale tu sí, tu confianza y 
verás auténticos milagros en tu vida.
Ten fe y confianza.
Ten ánimo.
Espera en Él.
Amén.


1 nov. 2014

Fiesta de todos los santos



¿Qué santo o qué gloriosa
virtud, qué deidad que el cielo admira,
oh Musa poderosa
en la cristiana lira,
diremos entretanto que retira

el sol con presto vuelo
el rayo fugitivo en este día,
que hace alarde el cielo
de su caballería?
¿qué nombre entre estas breñas a porfía

repetirá sonando
la imagen de la voz, en la manera
el aire deleitando
que el Efrateo hiciera
del sacro y fresco Hermón por la ladera?;

a do, ceñido el oro
crespo con verde hiedra, la montaña
condujo con sonoro
laúd, con fuerza y maña
del oso y del león domó la saña.

Pues, ¿quién diré primero,
que el Alto y que el Humilde?, y que, la vida
por el manjar grosero
restituyó perdida,
que al cielo levantó nuestra caída,

igual al Padre Eterno,
igual al que en la tierra nace y mora,
de quien tiembla el infierno,
a quien el sol adora,
en quien todo el ser vive y se mejora.

Después el vientre entero,
la Madre desta Luz será cantada,
clarísimo Lucero
en esta mar turbada,
del linaje humanal fiel abogada.

Espíritu divino,
no callaré tu voz, tu pecho opuesto
contra el dragón malino;
ni tú en olvido puesto
que a defender mi vida estás dispuesto.

Osado en la promesa,
barquero de la barca no sumida,
y a ti que la lucida
noche te traspasó de muerte a vida.

¿Quién no dirá tu lloro,
tu bien trocado amor, oh Magdalena;
de tu nardo el tesoro,
de cuyo olor la ajena
casa, la redondez del mundo es llena?

Del Nilo moradora,
tierna flor del saber y de pureza,
de ti yo canto agora;
que en la desierta alteza,
muerta, luce tu vida y fortaleza.

¿Diré el rayo Africano?
¿diré el Stridonés sabio, elocuente?
¿o el panal Romano?
¿o del que justamente
nombraron Boca de oro entre la gente?

Columna ardiente en fuego,
el firme y gran Basilio al cielo toca,
mayor que el miedo y ruego;
y ante su rica boca
la lengua de Demóstenes se apoca.

Cual árbol con los años
la gloria de Francisco sube y crece;
y entre mil ermitaños
el claro Antón parece
luna que en las estrellas resplandece.

¡Ay, Padre! ¿y dó se ha ido
aquel raro valor? ¡Oh!, ¿qué malvado
el oro ha destruido
de tu templo sagrado?
¿quién cizañó tan mal tu buen sembrado?

Adonde la azucena
lucía, y el clavel, do el rojo trigo,
reina agora la avena,
la grama, el enemigo
cardo, la sinjusticia, el falso amigo.

Convierte piadoso
tus ojos y nos mira, y con tu mano
arranca poderoso
lo malo y lo tirano,
y planta aquello antiguo, humilde y llano.

Da paz a aqueste pecho,
que hierve con dolor en noche escura;
que fuera deste estrecho
diré con más dulzura
tu nombre, tu grandeza y hermosura.

No niego, dulce amparo
del alma, que mis males son mayores
que aqueste desamparo;
mas, cuanto son peores,
tanto resonarán más tus loores.

Fray Luis de León