20 jul. 2014

La cizaña y el trigo

Señor, dame luz para saber discernir la cizaña que se cuela en mi vida, en mis pensamientos y actos del trigo limpio que Tú mismo plantas para mi bien, para bien de todos.

¡Qué importante es saber discernir a la luz del Espíritu Santo!

¡Cómo podemos llegar a engañarnos a nosotros mismos, creyendo que hacemos la Voluntad de Dios, cuando en realidad podemos estar haciendo la de otros o la nuestra, de una forma camuflada!

El pecado siempre se esconde y se viste de seda, lo sabemos. Pero no siempre nos damos cuenta de ello en nuestra propia vida.

Lo lamentable sería tomar la cizaña por trigo y no verlo. Estar seguros de estar haciendo el bien, cuando no es así. En cualquier caso, si eso sucediera, no sería porque Dios nos hubiera abandonado, sino más bien por nuestra terquedad en mantenernos en el pecado, aunque sólo sea un pecado venial o siquiera una falta.

Esa tendencia nuestra al pecado es fuerte y si no hay un compromiso serio por parte de la persona de dejarse purificar por el Espíritu Santo, los apegos a las criaturas, aunque se vistan de virtud, apegos se quedan. Y dificultan la unión amorosa con Nuestro Señor. Habrá que hacer examen de conciencia.

¿Qué me tiene atado? ¿Qué me esclaviza y resta libertad en mi servicio a Dios y a los hermanos?

Confiemos en Dios, que si pedimos luz, se nos dará seguro, y con ella, las herramientas necesarias para remediar nuestra situación.

6 comentarios:

pensamiento dijo...

Los que poseen el espíritu de discernimiento saben cuanta diferencia puede mediar entre dos palabras parecidas, según los lugares y las circunstancias que las acompañen.

Felicitas dijo...

Es cierto. ¡Qué don más valioso!
Feliz domingo, Pensamiento!
Gracias.

pensamiento dijo...

Vive con los hombres como si Dios te viera; habla con Dios como si los hombres te oyeran.

Felicitas dijo...

Lo primero lo intento cada dia, aunque a menudo me olvide de hallarme en Presencia del Señor y lo segundo no lo entiendo, porque si cuando estoy con el Señor, he de actuar como si los hombres me oyeran, no tendría auténtica intimidad con Él, ¿no?
Gracias.

pensamiento dijo...

Siempre hay autentica intimidad con ÉL, en todo momento de nuestra vida aunque a veces no se vea claro,No dudes en mantener tu fidelidad al camino que has emprendido cuando la oscuridad o el desconcierto se adueñen de tu alma. Ten fe. Él te ha llamado. Vive con amor tu andar, pues no consiste el amor en sentir mucho, sino en experimentar gran desnudez y sufrimiento por alcanzar a contemplar el rostro del Señor a quien amas. Él te ha hecho caminar en el deseo de contemplar su rostro.

Felicitas dijo...

Lo haré, Pensamiento. Me estás ayudando mucho en ello y te lo agradezco mucho, de verdad. Es cierto, contemplar el rostro del Señor es nuestra meta más ansiada. Ha de ser del todo hermoso fantástico verle...
Algún dia, cuando Él quiera.
Gracias. Dios te bendiga.