29 jul. 2014

Fidelidad a la oración diaria

Es la firme determinación de adherirse a la oración diaria y no tanto la cantidad de oraciones lo que se precisa para irse acercando a la vivencia de la oración como costumbre arraigada.

Al principio tendremos que luchar contra mil distracciones e interrupciones, más si perseveramos, después de un cierto tiempo, dejará de costarnos y obtendremos el gozo de estar con Nuestro Señor en intimidad, compartiéndolo todo con Él y recibiendo su Palabra enriquecedora.

Somos seres de costumbres y sabemos que para adquirirlas debemos repetir aquellos actos diariamente, hasta que los vivamos como parte del dia a dia. Esto en lo meramente humano , pero también en nuestra relación de amor con el Señor.

No pensemos que hacemos más por los demás, por orar poco y hacer mucho, porque el que da el incremento y la fecundidad a nuestros actos es el Señor y si no estamos con Él a solas, para recibir su Bendición y sus inspiraciones, seremos granos que viven segregados de la vid y a la larga caen y mueren.

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