6 may. 2014

Vivamus atque amemus





Alimenta la esperanza,
cuando la oscuridad hiere la visión,
mentes perversas idean cadenas...
Allá arriba contempla el Señor.

Somos un brote de la luz que no muere,
destello breve sin tiempo ni lugar,
aquí y ahora son las circunstancias,
allí es aquí y ayer es hoy,
el tiempo recoge las vidas de todos,
el lugar es accesorio.

Tras mil cambios y movimientos,
la esencia no muere,
el Vivo nos llama
y transforma nuestra materia
en luz y en amor.

Corporalidad asumida y elevada.

Dolor compartido,
mengua aparente,
es la niebla que envuelve los ojos del viador,
cansancio, soledad, amenaza la muerte...

Mantén la llama de la fe y la confianza
vivas en el alma del discípulo redimido.

Mantén el aceite de la espera confiada.

La realidad tan patente
no es tal.

Lo interior es comunicación, amarre al Amor.

El corazón siempre tiene razón.

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