28 may. 2014

Soledad

A LA SOLEDAD

Al fin hallo en tu calma
si no el que ya perdí contento mío,
si no entero del alma
el noble señorío,
blando reposo a mi penar tardío.

Al fin en tu sosiego,
amiga soledad, tan suspirado,
el encendido fuego
de un pecho enamorado
resplandece más dulce y más templado.

Y al fin si con mi llanto
quiero aplacar ¡ay triste! los enojos
del íntimo quebranto,
no me dará sonrojos
el continuo mirar de tantos ojos.

Danme, sí, tierno alivio
la soledad del campo y su belleza,
y va el dolor más tibio
su ardiente fortaleza
convirtiendo en pacífica tristeza.

Plácenme los colores
que al bosque dan las luces matutinas:
alégranme las flores,
las risueñas colinas
y las fuentes que bullen cristalinas.

Y pláceme del monte
la grave majestad que en las llanadas
como pardo horizonte
de nubes agolpadas,
deja ver sus encinas agrupadas.

Allí con triste ruido
de las sonoras tórtolas, en tanto
que posan en el nido
bajo calado manto,
de una a otra encina se responde el canto.—

—Tal vez mis pasos guío
por los sombrosos valles, escuchando
al caminante río,
que con acento blando
se va por los juncares lamentando.

Ya entonces descendiendo
de su altura va el sol, cansada y fría
claridad esparciendo,
y a poco entre armonía
cierra sus ojos el señor del día.

Y los míos acaso
alguna vez,  del sueño sorprendidos,
dejaron que en su ocaso
pararan confundidos
afanes del espíritu y sentidos.

Si sola y retirada,
aún me entristece más noche sombría,
la luna con rosada
faz, por oculta vía
sale a hacerme amorosa compañía.

Y al fin hallo en tu calma,
¡Oh soledad! si no el contento mío,
si no entero del alma
el dulce señorío,
blando reposo a mi penar tardío.


Carolina Coronado

5 comentarios:

xtobefree dijo...

Buenos días Felicitas,

Se prueba la soledad y se espera confiado, un tiempo, dos tiempos y no esperando el tercero se invoca al Espíritu Santo:

' Ven Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María tu amadísima Esposa',

una tríada de veces habitados por el E.S. se adentra en la familia de la Iglesia y la comunión viva de los santos.

Si el E.S. desciende y habita. En este tiempo Jesús está a la puerta y llama, ese punzonamiento de la soledad, que nos apresura a limpiar el cuore y abrir las puertas, al atardecer de la vida y del día Él viene a Cenar, se quedará todo el tiempo hasta que nos durmamos y despertemos al Gran día. Cenar es dejar que Su Encarnación se haga en nuestro corazón y estemos de ese modo inmersos en el vientre úrísimo de María para darnos a luz en el Cielo. La soledad de Cristo en la Cruz nos ayuda mucho a meditar el misterio de la Sed.
Un abrazo.

Felicitas dijo...

¡Bienaventurados los misericordiosos porque ellos hallarán Misericordia!

Muchas gracias, querido Nip, por tu bello comentario, tan lleno de Jesús y de María.

Me has hecho mucho bien.

Un abrazo, amigo.

Felicitas dijo...

Esa espiritualidad que se refleja en tu comentario, es la que intento vivir y me entusiasma y me llena el alma.

Fernanda dijo...

Las soledades del alma y sus tristezas siempre hallan consuelo en la naturaleza. El señor del día con su calor parece vivificar las almas cansadas de tanto caminar.
Besitos!

Felicitas dijo...

El Señor del dia realmente nos vivifica a cada paso que damos, porque nos ama infinitamente!!
Besitos!!!!