13 may. 2014

Nuestra Señora de Fátima

¡ruega por nosotros!





Poema de Santo Tomás Moro:

Dame, Señor, un poco de sol, 
algo de trabajo y un poco de alegría.

Dame el pan de cada día, un poco de mantequilla, 
una buena digestión y algo para digerir.

Dame una manera de ser que ignore el aburrimiento, 
los lamentos y los suspiros.

No permitas que me preocupe demasiado 
por esta cosa embarazosa que soy yo.

Dame, Señor, la dosis de humor suficiente 
como para encontrar la felicidad en esta vida 
y ser provechoso para los demás.

Que siempre haya en mis labios una canción, 
una poesía o una historia para distraerme.

Enséñame a comprender los sufrimientos 
y a no ver en ellos una maldición.

Concédeme tener buen sentido, 
pues tengo mucha necesidad de él.

Señor, concédeme la gracia, 
en este momento supremo de miedo 
y angustia, de recurrir al gran miedo
y a la asombrosa angustia que tú 
experimentaste en el Monte de los Olivos 
antes de tu pasión.

Haz que a fuerza de meditar tu agonía, 
reciba el consuelo espiritual necesario 
para provecho de mi alma.

Concédeme, Señor, un espíritu abandonado, sosegado, 
apacible, caritativo, benévolo, dulce y compasivo.

Que en todas mis acciones, palabras y pensamientos 
experimente el gusto de tu Espíritu santo y bendito.

Dame, Señor, una fe plena, 
una esperanza firme y una ardiente caridad.

Que yo no ame a nadie contra tu voluntad, 
sino a todas las cosas en función de tu querer.

Rodéame de tu amor y de tu favor. Amén.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

...qué bonito, no lo conocía...


Azmara

Felicitas dijo...

a mí me hace gracia lo de la mantequilla....a los santos también les gusta!
Un abrazo, Azmara.

Fernanda dijo...

Es precioso, y muy profundo. Me ha venido muy bien leerlo. Gracias por traerlo.
Qué gracia lo de la mantequilla, en aquella época sería un manjar.
Besitosos!

Felicitas dijo...

Seguramente, querida Ferdy. Me alegro que te haya gustado. Besitososos!!