5 may. 2014

Empieza la semana

Comienza una nueva semana. Una nueva oportunidad que nos da el Señor para aprender a ser sus verdaderos hijos y a comportarnos como tales.
Es como una libreta nueva, toda blanca y reluciente, que debemos ir escribiendo con buena letra y buen contenido.
Estamos en el mes de mayo, que es el mes de María, nuestra buena Madre del Cielo.
Acudamos a Ella en todos nuestros problemas y dificultades y procuremos amarla y honrarla.
El mundo - lo vemos a diario - está lleno de convulsiones y sufrimientos en gran parte por haberle dado la espalda a Dios, a Jesucristo, después de 2000 años de civilización cristiana. 
Si lo pensáis con detenimiento, es muy fuerte lo que estamos viviendo. Y Jesús lo predijo.
Él nos habló de que vendría un tiempo en que habría una gran apostasía. Yo diría que estamos en ella.
Al menos en los países desarrollados como Europa, U.S.A. y quizás, realmente, a nivel planetario.

A pesar de todo, tengamos fe, confianza y esperanza en Jesucristo, porque Él ha vencido al mundo y al demonio. Pongamos en su Corazón santo todos nuestros padecimientos y cruces y dificultades todas.
Él es nuestra Salvación. Nuestra ancla segura. Nuestro Dios que nos ama y cuida a diario.

Contra viento y marea debemos confiar en su Amor que no nos abandonará nunca.
Hasta el último respiro, Él permanece a nuestro lado. Nuestra fe nos lo dice y nuestra Iglesia nos lo recuerda cada dia en su Liturgia.

No actuemos por despecho, ni por venganza, busquemos en todo la Voluntad del Señor y no la nuestra. Aceptemos las humillaciones que la vida nos otorga. ¡Son parte de la purificación que precisamos para poder entrar la en vida eterna! Si ahora rechazamos el dolor que Dios nos ofrece, más adelante nos vendrá en otra forma, quizás más dolorosa. No resistamos la acción purificadora y santificadora del Espíritu Santo.

Nos cuesta dejarnos purificar por Dios, porque siempre queremos actuar nosotros, más dicen los santos de la Iglesia que la purificación pasiva, es decir, la que Dios mismo realiza en el alma del pecador, para sanarle, limpiarle y santificarle es la más eficaz de todas. 
Es el médico divino de nuestro corazón el que mejor sabe la medicina que precisamos cada uno. No queramos imponerle nuestra voluntad.  Dejémosle hacer y veremos sus milagros en nuestras vidas.

Un abrazo a todos.



2 comentarios:

xtobefree dijo...

Buenos días Felicitas, Precisamente este sábado estabamos leyendo un mensaje de la Virgen al padre Gobbi (+) del Movimiento Sacerdotal Mariano muy en la línea de tu entrada, vamos, calcao,el mismo viento que sopla.Un abrazo.

Felicitas dijo...

Me hace mucha ilusión que me digas eso, querido Nip. El mismo viento... ¡Qué bueno comprobar que también me quiere!
Un abrazo.