3 abr. 2014

Purificación




Contrariedades,
sufrimientos,
cruces pesadas,
cansancios eternos...

No puede avanzar
el hombre que no ora,
atado deambula
quien obra sin pensar...

No hay gravedad vivida,
la esencia queda oculta
por mil impulsos que
parecen siempre buenos.

Paciencia, ¿dónde estás?
es ciencia del padecer,
por amor y con amor,
mansamente, sin crispación.

¡Qué poco soporto yo,
por amor, a mis hermanos!
Y aún creeré que alcanzo
el cielo con mis manos...

Saber sufrir al otro,
sus defectos repetidos,
tener que esperar en quietud,
sin hacer, ni forzar nada,
como aquel que no quiere la cosa,
aunque ardiendo en deseos esté...

La pasión ha de ser purificada,
el Señor lo hace muy bien,
Él me da justo aquello que me cuesta
porque así me transforma en Él.

Mucho tiempo, ¡oh, sí! pasará,
todo el que sea necesario,
para ver que lo único verdadero
es cumplir la divina Voluntad,
porque así es como Él logra querernos,
venciéndonos con dulce amargor,
la que surge del buen Amor,
y nos lleva a Vida mejor.

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