24 abr. 2014

Devoción a Juan Pablo II

Le amé tanto, durante tantos años... como muchos de los católicos y no católicos del mundo. Fueron 26 años los que Dios nos permitió tenerlo entre nosotros, como un padre bueno que a todos quería beneficiar, y a todos acogía con benevolencia y con inteligente consejo. ¡Qué gran hombre! No le olvidaremos nunca.
Y ahora, nuestra querida Madre, la Iglesia, en la persona del Santo Padre Francisco, le va a declarar santo entre los santos del cielo. ¡Qué alegría y que esperanza tan grande para todos nosotros que le vimos, le escuchamos, aprendimos de él tantas cosas buenas! Os dejo unas fotos, para que disfrutéis, como aperitivo de lo que viviremos el próximo domingo, fiesta de la Divina Misericordia. Un abrazo a todos.





Peregrino de Dios entre los hombres





Profeta de Dios entre sus hermanos



Padre tierno para los pequeños y necesitados



Hombre respetuoso de la libertad individual



Discípulo crucificado junto al Maestro



Instrumento certero del Amor misericordioso del Señor



Sigamos sus santas huellas en pos de Jesucristo







5 comentarios:

Anónimo dijo...

...yo lloré mucho cuando murió, pero ahora siento alegría, espero impaciente el domingo...


Azmara

Felicitas dijo...

A mí me pasó lo mismo, Azmara. Fue un verdadero padre para todos nosotros. Ahora intercede por todos ante el Señor y la Virgen a la que tanto amó.
Un abrazo.

Fernanda dijo...

Mi madre le rezaba mucho, como si se tratara de un santo. Desde luego tenía un gran carisma.
Besitoss!!

xtobefree dijo...

Buenos días Felicitas,ha sido una jornada llena de emociones, imposible no llorar recordando y volviendo a vivir, porque es, como dice SS Francisco El Papa de la Familia pero sobre todo el Papa de mi familia, de tu familia, querida amiga. Un fuerte abrazo en Cristo resucitado.

Felicitas dijo...

Ahora la Iglesia nos asegura que es un santo al que podemos pedir su intercesión con toda confianza, porque ya vive en Dios y en Él nos ama y bendice.
Besitososos!!


Es cierto, Nip, Juan Pablo II ahora más que nunca interceda por cada uno de nosotros ante el Divino Corazón de Jesús, con María y por María. Un fuerte abrazo, querido Nip.