29 abr. 2014

Confiemos en nuestro Dios

Nuestro Dios es Luz



Nuestro Dios es omnipotencia



Nuestro Dios es Amor



Nuestro Dios se ha hecho uno de nosotros



Nuestro Dios está aquí, ahora, con nosotros

Nuestro Dios nos ayuda en todo cuanto le pidamos

Nuestro Dios nos ama infinitamente.

¿Qué temer?



Nada temo porque tu vara tu cayado me acompañan, de dia y de noche Tú vas conmigo y tu Espíritu me sostiene de forma invisible, pero cierta.

No estamos solos, Él vive en nuestro corazón y nos mantiene en vida y nos guía por sus caminos.




¨Tengamos fe y esperanza en su Amor, confiemosle nuestras vidas. Tengamos fe en Él.

El Señor está aquí, contigo, ahora y siempre. Porque te ama, Porque eres suyo. Te ha rescatado con su santa Sangre. Vales tu peso en divinidad. Eres hijo del Altísimo. Nada temas, porque Él va contigo. ¡Confía, confía, confía en tu Señor!



24 abr. 2014

Devoción a Juan Pablo II

Le amé tanto, durante tantos años... como muchos de los católicos y no católicos del mundo. Fueron 26 años los que Dios nos permitió tenerlo entre nosotros, como un padre bueno que a todos quería beneficiar, y a todos acogía con benevolencia y con inteligente consejo. ¡Qué gran hombre! No le olvidaremos nunca.
Y ahora, nuestra querida Madre, la Iglesia, en la persona del Santo Padre Francisco, le va a declarar santo entre los santos del cielo. ¡Qué alegría y que esperanza tan grande para todos nosotros que le vimos, le escuchamos, aprendimos de él tantas cosas buenas! Os dejo unas fotos, para que disfrutéis, como aperitivo de lo que viviremos el próximo domingo, fiesta de la Divina Misericordia. Un abrazo a todos.





Peregrino de Dios entre los hombres





Profeta de Dios entre sus hermanos



Padre tierno para los pequeños y necesitados



Hombre respetuoso de la libertad individual



Discípulo crucificado junto al Maestro



Instrumento certero del Amor misericordioso del Señor



Sigamos sus santas huellas en pos de Jesucristo







21 abr. 2014

Escritura santa

"Dios resucitó a este Jesús, de lo cual todos nosotros somos testigos.



Son testigos porque le han visto, le han tocado, han comido y bebido de nuevo con él, después de haberle visto morir. ¡Y ahora está de nuevo vivo, y más vivo que nunca, porque ya no muere nunca más! Es el testimonio de unos seres humanos, del todo creible, que afirman cosas fantásticas referentes a un tal Jesús de Nazareth, que pasó esta vida haciendo el bien a todo el mundo, fue injustamente condenado a muerte por afirmar que Él es el hijo único de Dios, y resucitó al tercer dia como lo había anunciado previamente.

¿Quieres creerlo con toda la Iglesia de Jesucristo?

Ahora, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo que estaba prometido, y lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo." Hechos de los apóstoles 2, 14. 22-33

Lo que estáis viendo y oyendo... es decir, el fabuloso hecho de unos hombres que alaban a Dios en muchos idiomas y todos los presentes los entienden en su propio idioma. Un derramamiento del Espíritu de Dios que provoca que los hombres logren entenderse unos a otros y superen la barrera de las diferentes lenguas, producto de la soberbia encaramada a la torre de Babel...derrotada ahora por el mismo Espíritu de Dios que nos ama y nos une.

Cristo resucitado, asciende al cielo de su Padre y se sienta a la derecha de Dios. Un como hijo de hombre sentado a la diestra del mismísimo Dios, decía la antigua Escritura... y ahora se cumple en la Persona de Jesucristo. Allí recibe el Espíritu Santo que estaba prometido de manos del Padre y lo derrama sobre todos aquellos que han creído en su Nombre, causando en nosotros la inundación espiritual más hermosa de todos los tiempos. ¡Templos de Dios somos! ¡Dejémosle actuar con libertad en todos y cada unos de nosotros! Ese Espíritu que todo lo puede y a todos nos ama con la fuerza misma de Dios, omnipotente, omnisciente y llameante de amor divino por los hombres. ¡Apasionémonos por Él! Bien lo vale. Una vida eterna lo vale.


20 abr. 2014

La resurrección de Jesucristo

Creo firmemente, Señor Jesús, con toda tu Iglesia,  que al tercer día de tu muerte y sepultura, resucitaste por tu propio poder de entre los muertos y te mostraste vivo y resplandeciente a tus discípulos durante cuarenta días, en repetidas ocasiones, dando claras muestras de que realmente estabas vivo para nunca ya más morir, y que con tu propia muerte y resurrección es como de forma definitiva has vencido nuestro pecado para siempre.

Has hecho de nosotros criaturas nuevas que, a imagen de tu resurrección y tu vida eterna, estamos llamados a participar de esa misma vida tuya, plena y gozosa, sin limitación alguna, viéndote cara a cara y conociendo al Padre, origen de todo.
Aleluya! Resurrexit sicut dixit!

18 abr. 2014

Siervo del Señor

Profeta Isaías, Capítulo 53

1 ¿Quién creyó lo que nosotros hemos oído
y a quién se le reveló el brazo del Señor?

2 Él creció como un retoño en su presencia,
como una raíz que brota de una tierra árida,
sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas,
sin un aspecto que pudiera agradarnos.

3 Despreciado, desechado por los hombres,
abrumado de doloresy habituado al sufrimiento,
como alguien ante quien se aparta el rostro,
tan despreciado, que lo tuvimos por nada.

4 Pero él soportaba nuestros sufrimientos
y cargaba con nuestras dolencias,
y nosotros lo considerábamos golpeado,
herido por Dios y humillado.

5 Él fue traspasado por nuestras rebeldías
y triturado por nuestras iniquidades.
El castigo que nos da la paz recayó sobre él
y por sus heridas fuimos sanados.
6 Todos andábamos errantes como ovejas,
siguiendo cada uno su propio camino,
y el Señor hizo recaer sobre él
las iniquidades de todos nosotros.

7 Al ser maltratado, se humillaba
y ni siquiera abría su boca: 
como un cordero llevado al matadero,
como una oveja muda ante el que la esquila,
él no abría su boca.

8 Fue detenido y juzgado injustamente,
y ¿quién se preocupó de su suerte?
Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes
y golpeado por las rebeldías de mi pueblo.

9 Se le dio un sepulcro con los malhechores
y una tumba con los impíos,
aunque no había cometido violencia
ni había engaño en su boca.

10 El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento.
Si ofrece su vida en sacrificio de reparación,
verá su descendencia,prolongará sus días,
y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él.

11 A causa de tantas fatigas, él verá la luz
y, al saberlo, quedará saciado.
Mi Servidor justo justificará a muchos
y cargará sobre sí las faltas de ellos.

12 Por eso le daré una parte entre los grandes,
y él repartirá el botín junto con los poderosos.
Porque expuso su vida a la muerte
y fue contado entre los culpables,
siendo así que llevaba el pecado de muchos
e intercedía en favor de los culpables.

14 abr. 2014

Salmo 26 ( lecturas de lunes santo )








Espero gozar de la dicha del Señor 






en el país de la vida. 






Espera en el Señor, sé valiente, 






ten ánimo, espera en el Señor. 

7 abr. 2014

Angelus del Papa Francisco

VATICANO, 06 Abr. 14 / 09:48 am (ACI/EWTN Noticias).- Reflexionando sobre la resurrección de Lázaro, que presenta el Evangelio de hoy, en sus palabras previas al rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco señaló que Jesús nos invita a a salir de la tumba en la que nuestros pecados nos han hundido, y aseguró que “no hay ningún límite a la misericordia divina ofrecida a todos”.

El Santo Padre indicó que el Señor “nos invita, casi nos ordena, que salgamos de la tumba en la cual nuestros pecados nos han hundido. Nos llama insistentemente a salir de la oscuridad de la prisión en la que estamos encerrados, conformándonos con una vida falsa, egoísta, mediocre.‘¡Salí afuera!’, nos dice. ‘¡Salí afuera!’”.

“El Evangelio de este quinto domingo de Cuaresma nos narra la resurrección de Lázaro. Es el culmen de los ‘signos’ prodigiosos realizados por Jesús: es un gesto demasiado grande, demasiado claramente divino para ser tolerado por los sumos sacerdotes, los cuales, cuando supieron del hecho, tomaron la decisión de matar a Jesús”.

Francisco recordó que “Lázaro había muerto desde hacía ya tres días cuando llegó Jesús, y a las hermanas Marta y María, Él les dijo las palabras que se imprimieron para siempre en la memoria de la comunidad cristiana, dice así Jesús: ‘Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente’”.

“Sobre esta la Palabra del Señor nosotros creemos que la vida de quién cree en Jesús y sigue su mandamiento, después de la muerte será transformada en una vida nueva, plena e inmortal. Como Jesús ha resucitado con su propio cuerpo, pero no ha vuelto a la vida terrena, así nosotros resucitaremos con nuestros cuerpos que serán transfigurados en cuerpos gloriosos”.

El Papa señaló que Jesús “nos espera junto al Padre, y la fuerza del Espíritu Santo, que lo ha resucitado a Él, resucitará también a quién está unido a Él”.

“Frente a la tumba sellada del amigo Lázaro, Jesús ‘gritó con gran voz: ‘¡Lázaro, salí afuera! El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto con un sudario’. Este grito perentorio está dirigido a cada hombre, porque todos estamos marcados por la muerte, todos nosotros; es la voz de Aquel que es el dueño de la vida y quiere que todos ‘la tengan en abundancia’”.

El Santo Padre remarcó que “Cristo no se resigna a los sepulcros que nos hemos construido con nuestras elecciones de mal y de muerte, con nuestros errores, con nuestros pecados. ¡Él no se resigna a esto! Él nos invita, casi nos ordena, que salgamos de la tumba en la cual nuestros pecados nos han hundido”.

“Dejémonos aferrar por estas palabras que Jesús hoy repite a cada uno de nosotros. Una invitación a dejarnos liberar de las ‘vendas’, de las ‘vendas del orgullo’. Porque el orgullo nos hace esclavos, esclavos de nosotros mismos, esclavos de tantos ídolos, de tantas cosas”.

“Nuestra resurrección -indicó el Papa- comienza desde aquí: cuando decidimos obedecer a esta orden de Jesús saliendo a la luz, a la vida; cuando de nuestro rostro caen las máscaras - tantas veces nosotros estamos enmascarados por el pecado, ¡las máscaras deben caer! - y nosotros encontramos el coraje de nuestro rostro original, creado a imagen y semejanza de Dios”.

Francisco señaló que “el gesto de Jesús que resucita a Lázaro muestra hasta dónde puede llegar la fuerza de la Gracia de Dios, y por lo tanto, donde puede llegar nuestra conversión, nuestro cambio”.

“Pero escuchen bien: ¡no hay ningún límite a la misericordia divina ofrecida a todos! ¡No hay ningún límite a la misericordia divina ofrecida a todos! Acuérdense bien esta frase. Y podemos decirla todos juntos: ¡No hay ningún límite a la misericordia divina ofrecida a todos! Digámosla juntos: ¡No hay ningún límite a la misericordia divina ofrecida a todos!”.

“El Señor está siempre listo para levantar la piedra tumbal de nuestros pecados, que nos separa de Él, luz de los vivientes”, concluyó.

6 abr. 2014

Os sacaré de vuestros sepulcros




" Y, cuando abra vuestros sepulcros,






y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, 







sabréis que soy el Señor.


Os infundiré mi Espíritu, y viviréis; 







os colocaré en vuestra tierra y sabréis 







que yo, el Señor, lo digo y lo hago."



(del profeta Ezequiel,37,12-14)

4 abr. 2014

Santo Abandono en Dios







" El Santo Abandono es el acto mas perfecto de amor a Dios que un alma pueda producir... El que da a Dios su voluntad se da así mismo y da todo...  Esta es la manera más noble, más perfecta y más pura de amar... Más si el abandono perfecciona las virtudes, perfecciona también la unión del alma con Dios...”


El Santo abandono, Lehodey, pág. 508-509.

3 abr. 2014

Purificación




Contrariedades,
sufrimientos,
cruces pesadas,
cansancios eternos...

No puede avanzar
el hombre que no ora,
atado deambula
quien obra sin pensar...

No hay gravedad vivida,
la esencia queda oculta
por mil impulsos que
parecen siempre buenos.

Paciencia, ¿dónde estás?
es ciencia del padecer,
por amor y con amor,
mansamente, sin crispación.

¡Qué poco soporto yo,
por amor, a mis hermanos!
Y aún creeré que alcanzo
el cielo con mis manos...

Saber sufrir al otro,
sus defectos repetidos,
tener que esperar en quietud,
sin hacer, ni forzar nada,
como aquel que no quiere la cosa,
aunque ardiendo en deseos esté...

La pasión ha de ser purificada,
el Señor lo hace muy bien,
Él me da justo aquello que me cuesta
porque así me transforma en Él.

Mucho tiempo, ¡oh, sí! pasará,
todo el que sea necesario,
para ver que lo único verdadero
es cumplir la divina Voluntad,
porque así es como Él logra querernos,
venciéndonos con dulce amargor,
la que surge del buen Amor,
y nos lleva a Vida mejor.

1 abr. 2014

Humildad, aspectos


Veamos qué dice  Rom 1,28: "Como no procuraron tener conocimiento cabal de Dios, Dios los entregó a una mente depravada...". La percepción del abismo que media entre la condición en que vive el hombre y la condición de las propias aspiraciones alimenta permanentemente la tentación de frustración, de rebelión y de rechazo. Reconocer la realidad tal como es, aceptar la explicación que se nos da de ella, seguir el remedio propuesto es un conjunto de actitudes que somete al hombre a una prueba radical.

En este contexto nace o muere la humildad.

La humildad es el "camino", la pedagogía elegida por Dios, y a ella debe conformarse el hombre en su recorrido.

Los acontecimientos, los conflictos que lo ponen a prueba, se incluyen en un plano misterioso, en el que el hombre debe aceptarse, dejarse tomar, confiarse sin límites y reservas, con libertad y amor.

La humildad es condición radical, en la que madura el "sí" a Dios, que exige "renunciar al maligno" para adherirse a Jesucristo en el camino de la encarnación (cf Ordo del bautismo). Es el anti-pecado, la anti-soberbia, el vaciamiento de la situación, de hoy y de siempre, la cual induce al hombre a no reconocer al Dios-Hombre, a rebelarse y a suplantarlo, a contrastar su proyecto sobre el hombre. Es adhesión al camino construido por Jesús con la obediencia de su carne (cf Col 1,22: Ef 2,14-16).

La humildad brota del amor.
La humildad es relación personal, es elección de Dios en Jesucristo y rechazo del maligno y de sus obras.

Cuando el hombre deja de extraer su inspiración de la comunión de vida con el Espíritu y empieza a inspirar su vida y su conducta en las prescripciones, en las normas, en los modos de actuar, se verifica una inversión de planos y el hombre se convierte en siervo de la institución en lugar de siervo del Espíritu. 

La humildad pasa del reconocimiento de alabanza del plan de Dios en Jesucristo a la observancia de las formas de cortesía social, de las reglas del buen vivir y del prudente y digno planteamiento de las relaciones. El humilde de corazón vive y crece en Jesucristo, se deja llevar por su Espíritu al valorar situaciones y personas con verdad y rectitud. El Espíritu de Dios en Jesucristo es fuente única y suprema, en la que se inspira el creyente y que le vivifica al asumir con plena libertad interior las instituciones y las normas; no las falsifica, no las idolatra, sino que las toma en lo que son y resiste a su pretensión de imponerse como absoluto, como fuente primaria de valoración e inspiración.

Al reconocimiento de Dios en Jesucristo se llega únicamente por el camino de la conversión y en ella echa raíces y adquiere vida la humildad fundamental, que es el primer componente de ese misterioso proceso al que Juan da el nombre de nueva generación o nacimiento de Dios.

En Jesucristo y de Jesucristo nace el hombre al corazón manso y humilde y aprende a ser manso y humilde de corazón. Jesucristo, que es lá fuente de la humildad, constituye también su paradoja y su escándalo. Es para el hombre soberbio una piedra rechazada (Mt 21,42 y paralelos), signo de contradicción (Le 2,34) y piedra de toque. Quien lo acepta encuentra con él la redención y la libertad, mientras que quien lo rechaza vive la angustia de la negativa (He 26,14). Jesucristo es la prueba suprema que el hombre debe superar para hacerse y mantenerse humilde. Aprender a vivir como hombre salvado significa escucharlo y seguir su doctrina.

Inspirarse en un crucificado, en un vencedor que sale victorioso mediante la derrota, es necedad para quien no cree y es poder de Dios para quien cree (cf 1 Cor 1,18ss), pero es el poder del misterio, de la abnegación total y sin reservas (cf Mt 16,24; Mc 8,34; Le 9,23). Su camino se manifiesta y crece en la humillación, en la contrariedad permanente de tener que vivir el "escándalo y la necedad de la cruz" (cf 1 Cor 1,24), que deja de ser tal cuando el residuo de judío y gentil que continúa vigente en el converso queda vencido y superado.

(de D.Mongillo - www.mercaba.org)