9 mar. 2014

El don de ciencia del Espíritu Santo




El don de ciencia del Espíritu Santo nos concede el verdadero conocimiento de uno mismo , de los demás y del mundo. 


Con este conocimiento nos muestra quien es el más necesitado de amor para que nosotros procuremos darselo a esa persona. 



Con el conocimiento propio nos infunde humildad, porque así conocemos nuestra pequeñez, nuestros pecados y virtudes y andamos en verdad, que es lo que el Espíritu Santo quiere de nosotros. 



Permitamos, pues, que el Espíritu nos infunda sus dones. Abramos nuestra alma y nuestro corazón a su acción. Sólo requiere nuestra apertura y cooperación.



3 comentarios:

xtobefree dijo...

Buenos días Felicitas. Ya dijo el de Alejandría Credo ut itelligam. Y nosotros qué diremos ante tan generoso Paráclito que escruta las profundidades de Dios...
Un abrazo.

Felicitas dijo...

fides quaerens intellectum, et intellego ut credam.
Neque enim quaero intelligere ut credam, sed credo ut intelligam.

¡Cómo nos gusta el latín a tí y a mí! Jajajaja...

Es un idioma bello y con grandes posibilidades. Como el español.

Cuando el Padre eterno le quiere decir algo very special al oído a su Verbo amado, estoy segura que lo hace en español.... o en latín.

¿Qué le diremos al hermoso Paráclito? ¡Que le deseamos como a la vida misma!!
Un abrazo, amigo.



Felicitas dijo...

Anselmo de Aosta con su fides quaerens intellectum nos apunta a que la razón alcanzará la cima de su actividad y de su autonomía al comprender plenamente que el objeto en que cree es del todo inabarcable.

La rendición amorosa de la razón del hombre ante la grandeza divina : Un acto bello,memorable y del todo trascendente.