20 mar. 2014

Arbol plantado junto al agua





Bendito quien confía en el Señor
y pone en el Señor su confianza.
Será un árbol plantado junto al agua,
que junto a la corriente echa raíces;
cuando llegue el estío no lo sentirá,
su hoja estará verde;
en año de sequía no se inquieta,
no deja de dar fruto.

(Del libro de Jeremías, 17, 5-10)


Porque siempre tiene esa corriente de vida a mano, para beber de ella a diario, alimentando todo su ser con el agua fresca que proviene de Dios. Es el agua que fluye y nos transporta hacia esa vida trinitaria que desea compartirse con sus creaturas, convertidas en hijos amados en el Hijo unigénito. Vivimos no de circunstancias sin sentido que parecen aprisionarnos, sino de una misteriosa Presencia, llena de amor, que nos guía imperceptiblemente hacia la Vida definitiva, plena e inmensamente feliz. Aún en medio de toda vicisitud actual, abrazando cruces e incomprensiones, padeciendo el tedio de situaciones enquistadas, sufriendo la pesadez de la cotidiana convivencia, sabemos que, más allá de todo dolor actual, nos encaminamos hacia la luz, hacia el amor perfecto, el gozo sostenido y la alegría sin fin. Bien vale la pena saber llevar las propias cruces con amor al Señor, con ternura hacia todos y por la salvación de todos, y con paz. La paz que te confiere el ser amigos de Dios, amigos del hombre.

4 comentarios:

xtobefree dijo...

Buenos dís Felicitas:"Vivimos no de circunstancias sin sentido que parecen aprisionarnos, sino de una misteriosa Presencia, llena de amor, que nos guía imperceptiblemente hacia la Vida definitiva, plena e inmensamente feliz." meditaré este viernes de Cuaresma. Un abrazo.

Felicitas dijo...

Me gustaría que nos compartieras esa meditación y sus frutos.
Gracias, Nip.
Un abrazo.

Fernanda dijo...

Me has dejado sin palabras con este magistral entrada tuya. Solo puedo añadir: clap, clap, clap.
Besitoss!

Felicitas dijo...

Mi querida Fernanda, me alegro que te haya gustado. Un fuerte abrazo y muchos besitosososos!