28 feb. 2014

El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar



¡Bajo sus alas me cobijo, porque su diestra es poderosa y no tiene igual!

Permitidme esta bromita con los periquitos estos, pero fijaros la emoción que embarga al de color verde...
Si alguien de vosotros ha tenido algún periquito, sabrá a lo que me refiero.
Esa mirada, esas plumitas alrededor de la cabeza, las de la frente, tan ahuecadas y todo su cuerpecito como hinchado...

Para ella, su compañero es todo un superman y con él, se siente segura.

Jeje, anda que no tengo imaginación...

Pero todo esto nos sirve para descubrir la ternura de nuestro Señor en los seres creados, de hecho, en todo lo creado.



También en aquello que el hombre construye, queda un vestigio del orden querido por Dios.
Esa capacidad que nos ha dado de crear ambientes que nos sumen en nostalgias, en grandes alegrías o en el bienestar que se siente en el propio hogar.




Sólo tú, criatura irracional, podrías ser el motivo perfecto para esta fotografía.
Y nisiquiera lo sabes. Pero eres bello, como la nieve, como eso dos ojos que todo lo escudriñan para comprender lo que precisas en la conservación de tu vida, dada por Dios.
Sí, porque también tú has salido de sus bondadosas y generosas Manos.



y tú, amada y temida tormenta,
también tú nos das testimonio del poder de nuestro Dios,
para que no se nos olvide nuestra pequeñez al lado de los elementos tan poderosos del clima de nuestro planeta. Nada podemos si la naturaleza se desata, pero eso sí, insensatos como somos, desafiamos al mismo Dios con todo tipo de tropelías, pensando que todo va a quedar olvidado en el baúl de los no-recuerdos, de los no-hombres que soñaron con ser como dioses.





Cuando el hombre se hace viejo, y pierde el control de esfínteres, ya no importa si cree o no cree en Jesucristo. Habrá que cambiarle de todas formas el pañal a diario... Sólo entonces logra sentirse pequeño y limitado. Es el momento de la siembra, rociada con mucho amor y paciencia.
Si ya no soy más que un deshecho de hombre, ¿por qué me amas?
¡Aquí te quería yo, amigo!, piensas, pero no se lo dices, claro...
y sencillamente le dices: te amo porque Jesús te ama.

Se convertirá o no. Lo verás o no.
Pero la siembra está hecha.

3 comentarios:

silencio dijo...

Tanto mis imperfecciones y fracasos como mis éxitos y dones son bendiciones de Dios, y lo deposito todo a sus pies. Ya que Él es mi Pastor, y con nada me falta, un fuerte abrazo.

Marian dijo...

Que bella reflexión felicitas...
Mucho amor y mucha ternura...
Como ese periquito me siento yo
abrazada por mi PASTOR, CUIDADA Y AMADA... ¡A quien temeré.! ¡Gracias amiga!
¡Feliz día del Señor. Un abrazo fuerte.

Felicitas dijo...

Es cierto, Silencio, con Él y en Él nada nos puede faltar.
Un abrazo.

Me alegro mucho que te sientas como ese periquito. El Señor te protege y conduce por camino seguro.
Un abrazo y feliz dia del Señor también para ti.