30 dic. 2013

El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre

Eso nos asegura el Apóstol San Juan en la lectura primera de la Misa de hoy y es importante, muy importante.

Cuando esté yo en la hora de mi muerte, lo único que traerá consuelo a mi alma es saber que se haya cumplido la Voluntad del Padre en mi vida. Nada de este mundo importará entonces. Todos los grandes afanes de nuestra vida, perderán protagonismo para quedar relegados al olvido ante la única cosa importante:

QUE SE CUMPLA EN MI TU VOLUNTAD, SEÑOR, TU DESIGNIO DE AMOR PARA MI, 

que será lo mejor no sólo para mí, sino para todos los que me rodean. Porque el Bien es difusivo y si Cristo vence en mí, entonces soy verdaderamente fermento en la masa de personas que forman mi entorno.

Sólo ayudamos a Jesucristo a salvar a los pecadores, si en cada uno de nosotros se cumple el designio de Amor del Padre Eterno.

Hagamos de ello nuestro motor de vida, nuestra Leitmotiv que informe todo nuestro pensar y actuar y nos visitará el gozo del Espíritu Santo.


4 comentarios:

cristina macchiavello dijo...

Multiplicar la voluntad del Padre es hacer vida las palabras de Jesús, su misericordia y amor por el hombre lo llevó a entregarlo todo, incluso su vida...
Un abrazo afectuoso
Cristina

Felicitas dijo...

Así es, Cristina. Nosotras, también, en la medida que el Padre nos confíe.
¡Todo sea para mayor gloria suya y bien de todos nosotros!
¡Feliz y santo año nuevo, querida!
Un abrazo.

Caminar dijo...

Una buena frase para comenzar el año y un muy buen propósito, cumplir Su voluntad siempre.
En eso estamos.
Un saludo en Cristo
Santo y feliz año.

Felicitas dijo...

igualmente para ti Caminar.
Un abrazo.