31 dic. 2013

Amemos a la Virgen María, como San Francisco

«Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María, que eres Virgen hecha Iglesia y elegida por el santísimo Padre del cielo, a la cual consagró Él con su santísimo amado Hijo y el Espíritu Santo Paráclito, en la cual estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien» (San Francisco, Saludo a la B.V. María).

«Santa Virgen María, no ha nacido en el mundo ninguna semejante a ti entre las mujeres, hija y esclava del altísimo y sumo Rey, el Padre celestial, Madre de nuestro santísimo Señor Jesucristo, esposa del Espíritu Santo: ruega por nosotros... ante tu santísimo amado Hijo, Señor y maestro» (San Francisco, Antífona del Oficio de la Pasión).

«Francisco rodeaba de amor indecible a la Madre de Jesús, por haber hecho hermano nuestro al Señor de la majestad. Le tributaba peculiares alabanzas, le multiplicaba oraciones, le ofrecía afectos, tantos y tales como no puede expresar lengua humana» (2 Cel 198). «Francisco amaba con indecible afecto a la Madre del Señor Jesús, por ser ella la que ha convertido en hermano nuestro al Señor de la majestad y por haber nosotros alcanzado misericordia mediante ella. Después de Cristo, depositaba principalmente en la misma su confianza; por eso la constituyó abogada suya y de todos sus hermanos» (LM 9,3).

«El misterio de la maternidad divina eleva a María sobre todas las demás criaturas y la coloca en una relación vital única con la santísima Trinidad. María lo recibió todo de Dios. Francisco lo comprende muy claramente. Jamás brota de sus labios una alabanza de María que no sea al mismo tiempo alabanza de Dios, uno y trino, que la escogió con preferencia a toda otra criatura y la colmó de gracia». «Puesto que la encarnación del Hijo de Dios constituía el fundamento de toda la vida espiritual de Francisco, y a lo largo de su vida se esforzó con toda diligencia en seguir en todo las huellas del Verbo encarnado, debía mostrar un amor agradecido a la mujer que no sólo nos trajo a Dios en forma humana, sino que hizo "hermano nuestro al Señor de la majestad"» (K. Esser).

«El intenso amor a Cristo-Hombre, tal como lo practicó San Francisco y como lo dejó en herencia a su Orden, no podía dejar de alcanzar a María Santísima. Las razones del corazón católico y de la caballerosidad de San Francisco lo llevaban al amor encendido de la Madre de Dios... San Francisco cultivó con esmero y con toda su intensidad el servicio a la Virgen Santísima dentro de los moldes caballerescos y condicionado a su concepto y a su práctica de la pobreza. Nada más conmovedor y delicado en la vida de este santo que la fuerte y al mismo tiempo dulce y suave devoción a la Madre de Dios» (C. Koser).

(www.franciscanos.org)

30 dic. 2013

El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre

Eso nos asegura el Apóstol San Juan en la lectura primera de la Misa de hoy y es importante, muy importante.

Cuando esté yo en la hora de mi muerte, lo único que traerá consuelo a mi alma es saber que se haya cumplido la Voluntad del Padre en mi vida. Nada de este mundo importará entonces. Todos los grandes afanes de nuestra vida, perderán protagonismo para quedar relegados al olvido ante la única cosa importante:

QUE SE CUMPLA EN MI TU VOLUNTAD, SEÑOR, TU DESIGNIO DE AMOR PARA MI, 

que será lo mejor no sólo para mí, sino para todos los que me rodean. Porque el Bien es difusivo y si Cristo vence en mí, entonces soy verdaderamente fermento en la masa de personas que forman mi entorno.

Sólo ayudamos a Jesucristo a salvar a los pecadores, si en cada uno de nosotros se cumple el designio de Amor del Padre Eterno.

Hagamos de ello nuestro motor de vida, nuestra Leitmotiv que informe todo nuestro pensar y actuar y nos visitará el gozo del Espíritu Santo.


29 dic. 2013

El año acaba



Todo el amor que yo pueda dar,
y todo el dolor de que sea capaz,
nada será, si en tu Querer escrito no está.




Toda la fuerza de mi pasión,
todo el intenso deseo de amor,
si en el Tuyo insertado no va,
agua y fuego consumirán...

Todo el anhelo de plenitud,
que por un instante yo gusté,
va a la deriva, oh mi Señor,
si tu Brisa no alcanza mi interior.




¿Cómo me das y luego me quitas?
Y porque elijo Contigo quedarme,
se llena de tedio mi corazón...

Y llora el alma calladamente,
entre las risas del dia a dia,
más no olvida, oh Vida mia,
todo el amor que Tú le mostraste.





22 dic. 2013

Navidad a las puertas





De nuevo sola...

y el Niño divino, a las puertas.
¡Alegría! ¡Que Dios nos ama infinitamente!

¡Oh, sí, Señor! Si Tú no estuvieras aquí con nosotros,
mejor aún, en nosotros por la Fe en tu Hijo Jesucristo,
¡Qué sería de nosotros!

Pero Tú estás aquí,siempre. ¡Siempre!
¡Qué gran consuelo para nuestras almas!
¡Él no nos abandona nunca!

Siempre podemos encontrarle en la santa Eucaristía,
en el Sagrario, envueltos en su Silencio elocuente,
lleno de Amor por nosotros, pobres pecadores.

¡Qué consuelo, Señor, poder creer en Ti!
Gracias,  Señor, eternamente cantaremos
tus Misericordias. Amén.



19 dic. 2013

¿Dónde estás?

¿Por qué huyes de mí , ciervo veloz?




Si fuera cazador inmisericorde, 
comprendería tu alejamiento creciente.

Sin buscar, te hallé inesperadamente
y fuiste luz para mis pasos, fuente de consuelo 
y camino seguro y sin tropiezo.

La Escritura dice que hay un tiempo para llorar
un tiempo para reir y gozar,
un tiempo para el encuentro,
y un tiempo para la distancia...

Y un tiempo para el adiós.

¡No pienso decirte adiós jamás! 

Debería ser una palabra prohibida en el léxico cristiano.
No hay adiós ni tras la muerte, sino un:
¡Hasta pronto!
Pues eso.




16 dic. 2013

Ama, y haz lo que quieras





El amor ama, libre.






El apego ama, esclavo.

Trance





Una cerilla rota, insignificante del todo,
nadie se fija en ella, porque ya no sirve.

Y con todo, a veces, logro encender una luz
con la punta débil y quebradiza de una cerilla rota.




Cuesta, como todo lo bueno de esta vida.
Cuesta prenderla, luchas contra el temblor de su cuerpo inconsistente,
más, al fin, arde e inflama el pavilo vacilante...

Y, fíjate bien, porque todo estaba calculado en las matemáticas divinas,
la pequeñez, fragilidad, el tanto por ciento de probabilidades de que prendiera o no...:

Mientras me hallo en el trance del dolor, todo parece depender de mi acción.
Pero si pasa el tiempo, y miro hacia atrás, de pronto veo que no era así.
Todo obedece a un plan divino de amor hacia mí, hasta el más mínimo detalle.
Y todo es lección para mí, en esta vida.

Y detrás de todo, se halla el Señor y la Virgen, pacientes, mansos, humildes y llenos de amor divino hacia nosotros.

Abandono, Señor, en tus manos mi cansancio de siglos, mi angustia de milenios, y aprendo, al fin, a depender tan sólo de Ti. Amén.




9 dic. 2013

El amor divino

Sabemos que el Señor quiere que amemos a nuestro prójimo...
COMO EL NOS AMA.
Y habitualmente no reflexionamos que nuestra forma de amar tiene límites.
Son los límites de lo razonable.

¿El amor de Cristo se mantuvo acaso dentro de los límites de lo razonable?

No, desde luego.

Así que la asignatura que tenemos pendiente es: AMAR SIN LIMITES.

Amar, aunque nos suponga un perjuicio, un gran perjuicio. Aunque perdamos la vida.
¿Estoy dispuesta yo a amar así?
 Pongámonos, pues, en camino para conseguirlo, con la gracia de Dios y la asistencia de Santa María.