16 oct. 2013

Rosario de la confianza segura, en casos de gran necesidad


Nos ponemos en Presencia de Jesús y María
y nos disponemos a ofrecerles nuestra oración confiada:

Madre inmaculada, renuncio a mí y  me entrego a ti.
Soy todo tuyo y todo lo mio es tuyo.



Padrenuestro
Avemaría
Gloria

Señor Jesús,
estoy seguro de que me vas a ayudar.
Confío en Ti porque Tú me has salvado con gran sufrimiento y gran amor.
Has dado tu vida por mí y por eso confío en tu auxilio rápido y eficaz.
Sé que puedo contar contigo porque todo lo puedes y me amas infinitamente.
Eres mi mejor padre, el que vela siempre por mi bien,
y acude siempre en mi auxilio.
No hay cosa que Tú no puedas hacer y por tu amor misericordioso,
me entrego a tus manos, abandono mis problemas en tu Corazón Santo,
y sé que no me veré defraudado.

“Pedid y se os dará
Llamad y se os abrirá
Todo es posible para aquel que cree.”

Acordaos...


Madre intercede tú por mí ante el Señor.
Dile que no tengo vino,  … (pedir gracia)     
y dime qué debo hacer para que tu Hijo actúe en mi vida.
“Haced lo que Él os diga”, dijiste.
 Amén, Madre. Amén.



* Corazón de Jesús, en Tí confío. ( 10 veces )

*Corazón de María, sé la salvación mía. ( 10 veces )

*Corazón de Jesús, en Tí confío. ( 10 veces )

*Corazón de María, sé la salvación mía. ( 10 veces )

*Corazón de Jesús, en Tí confío. ( 10 veces )








SALMO 91   Al amparo del Altísimo, a la sombra del Poderoso



Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
 di al Señor: "¡Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío!". 

 Él te librará de la red del cazador
y de la peste perniciosa;
 te cubrirá con sus plumas,
y hallarás un refugio bajo sus alas. 

 No temerás los terrores de la noche,
ni la flecha que vuela de día,
 ni la peste que acecha en las tinieblas,
ni la plaga que devasta a pleno sol. 

 Aunque caigan mil a tu izquierda
y diez mil a tu derecha,
tú no serás alcanzado:
 su brazo es tu escudo y tu coraza. 

 Con sólo dirigir una mirada,
verás el castigo de los perversos,
 porque hiciste del Señor tu refugio
y pusiste tu defensa en el Altísimo. 

 No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu tienda,
porque él te encomendó a sus ángeles
para que te cuiden en todos tus caminos.

Ellos te llevarán en sus manos
para que no tropieces contra ninguna piedra; 
caminarás sobre leones y víboras,
sobre tigres y serpientes.

Oráculo del Señor

"Él se entregó a Mí,
por eso, Yo lo libraré;
lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
me invocará, y Yo le responderé. 


Estaré con él en el peligro,
lo defenderé y lo glorificaré;
le haré gozar de una larga vida
y le haré ver Mi Salvación".
 


6 comentarios:

Capuchino de Silos dijo...

Con la confianza de haber obtenido de Tu infinita Misericordia el perdón por mis innumerables culpas, ofensas y negligencias me permito, oh Jesús, pedirte perdón también por mis hermanos.
Pienso en los innumerables pecados que se cometen en el mundo día a día: pecados de los individuos y de las naciones, pecados de los súbditos y de los gobernantes; pecados de orgullo, de sensualidad y de codicia; pecados de pensamiento, de palabra, de obras y de omisión.
Por todos estos pecados y por los pobres infelices que los cometen, me atrevo a pedir, oh Jesús, la efusión de Tu infinita misericordia. Son los pecados los que Te hicieron agonizar en el Huerto de los Olivos y sumergieron Tu alma santísima en un mar de tristeza.
No olvides, oh Jesús, que libremente quisiste cargar con ellos; que has querido "hacerte pecado", para borrar los nuestros; no olvides, oh Jesús, que Te ofreciste a la ira del Padre, para rescatar a Tus hermanos culpables.
Oh Jesús, Te ruego renueves Tu ofrecimiento al Padre, presentándole nuevamente Tus llagas; muéstrale las espinas, los flagelos y los clavos que traspasaron tus carnes; pero, especialmente, hazle ver Tu Corazón herido y rebosante de amor por El y por nosotros, y pide Su perdón.
Recuerda, oh Jesús, que mayor que todas nuestras culpas es Tu misericordia. Viértela, oh Jesús, sobre el mundo culpable. Busca las ovejas que se alejaron de Tu redil y muéstrales cuán grande es la potencia de Tu amor de Salvador.
Y ya que Tu Corazón está herido por las culpas de los más íntimos, para los que renuevan el beso de Judas o la negación de Pedro, también para ellos, oh Jesús, invoco Tu perdón. Que ninguno de ellos cumpla el gesto desesperado de Judas, sino que Tu gracia los induzca, como a Pedro, a una reparación de amor.

Gracias, un beso.

Felicitas dijo...

Gracias a ti, Capuchino. Una oración preciosa.
Un beso.

Claro de Luna dijo...

Gracias por compartir tan hermosa ayuda espiritual y podeer tener esa hermosa instancia de acercarnos a DSios y la Virgen Santísima.
Un abrazo
Cristina

Felicitas dijo...

Gracias a ti por comentar, Cristina. Dios te bendiga y te llene de su consuelo.
Un abrazo.

xtobefree dijo...

Buenos días Felicitas. Me uno a vuestra oración. Un abrazo.

Felicitas dijo...

Gracias, Nip. La unión hace la fuerza.
Un abrazo.