17 oct. 2013

Rio de la vida




Traga el rio todo lo que le echen,
y la fuerza que le mueve,
su corazón más profundo,
sigue con su ritmo,
aún perdiendo la soltura
de los primeros chapoteos.





Ser como tú yo quiero,
para saber que el camino, aún siendo duro, 
siempre conduce al amor más sincero,
un remanso postrero, en el que respirar ya sin miedo.




Locas tus aguas retumban, cuando se encuentran bajando
como con ansia y fiereza, hundiendo las hojas y el barro.
Se diría que buscas al Alguien que guíe tus desesperados
choques contra la roca y el viento.




Y en silencio te admiro,
gran luchador de la vida,
que alcanzas siempre la mar,
fundiéndote al fin,
en dulces amores con ella.

4 comentarios:

xtobefree dijo...

Buenos días Felicitas. Como la vida misma y sus etapas, muy bello poema, creo que el sosiego permite la entr/ada/ega a algo tan grande,que aún siendo semejante en agua es salado, distinto, inmensidad del mar navegable pero inabarcable. Un abrazo.

Felicitas dijo...

¡Cierto, una vida nueva y más plena, más en consonancia con el Querer divino! ¡Al fin quasi libre! Tan sólo un fino tul que, mientras naveguemos en este mar a-tormentado, nos separa del gran Amado de nuestras vidas!
¡Adelante!
Un abrazo.

silencio dijo...

Ser como tú yo quiero,
para saber que el camino, aún siendo duro,
siempre conduce al amor más sincero, sólo eso quiero ser, llegar a ese amor que es Dios, gracias por este profundo compartir, un fuerte abrazo.

Felicitas dijo...

Querida Silencio, siempre subes un peldaño más... ¡Gracias!
Un abrazo, linda.