9 sept. 2013

El Papa Francisco ha dicho recientemente

ÁNGELUS: LA GUERRA CONTRA EL MAL ES DECIR NO AL ODIO FRATRICIDA Y A LA VIOLENCIA EN TODAS SUS FORMAS

Ciudad del Vaticano, 8 de septiembre (VIS).-Francisco, en continuidad con la vigilia de ayuno y oración por la paz en Siria, Oriente Medio y todo el mundo, que se celebró ayer ha retomado en el ángelus del mediodía el tema de la paz, leyéndolo a la luz del evangelio en que Jesús insiste en la condición para ser sus discípulos: no anteponer nada al amor por él, llevar la propia cruz y seguirlo.

El Papa ha explicado que mucha gente se acercaba a Jesús, sobre todo después de algún hecho milagroso que lo acreditaba como Mesías, como Rey de Israel. Pero Cristo que sabía que en Jerusalén le esperaba la Cruz, no quiere engañar a nadie y repite que la senda que dibuja pasa por el sacrificio de si mismo y el perdón de los pecados. “Seguir a Jesús -ha dicho el pontífice- no significa participar en un desfile triunfal. Significa compartir su amor misericordioso, entrar en su gran obra de misericordia por cada ser humano y por todos los seres humanos... El perdón universal y la misericordia pasan a través de la cruz y Jesús no quiere llevar a cabo esta obra solo: quiere involucrarnos en la misión que el Padre le ha encomendado....El discípulo de Jesús renuncia a todos los bienes porque ha encontrado en El bien más grande, en el que cualquier otro bien halla su significado y su valor plenos: los lazos familiares, las otras relaciones, el trabajo, los bienes culturales y económicos...”.

Para aclarar esa exigencia, Jesús se sirve de la parábola de un rey que va a la guerra y antes de partir, debe examinar si puede hacer frente con diez mil a su adversario que cuenta con veinte mil y, en caso de que no sea así, le envía mensajeros para pedir la paz. “Aquí Jesús no quiere afrontar el tema de la guerra; es sólo una parábola -ha observado el Santo Padre- .Pero, en este momento, cuando estamos rezando intensamente por la paz, esta Palabra del Señor, nos toca en lo más profundo y, en sustancia, nos dice: ¡Hay una guerra más profunda que todos debemos combatir! Es la decisión, fuerte y valiente, de renunciar al mal y a sus seducciones y de elegir el bien, listos para pagar en primera persona: esto es seguir a Cristo, esto es cargar con la propia cruz. Esta es la guerra profunda contra el mal. ¿De que sirve hacer guerras, tantas guerras, si no somos capaces de combatir esta guerra profunda contra el mal? No sirve de nada”.

Además, “esta guerra contra el mal comporta decir que no al odio fratricida y a los engaños de que se sirve; decir no a la violencia en todas sus formas; decir no a la proliferación de armas y a su comercio ilegal. ¡Y hay tanto! Y nos queda siempre la duda: Esta guerra de aquí, o esta otra de allá -porque hay guerras en todos los sitios- ¿es de verdad una guerra por problemas o es una guerra comercial para vender armas en el comercio ilegal? Estos son los enemigos contra los que hay que luchar, unidos y con coherencia, sin seguir otros intereses que no sean los de la paz y los del bien común”.

Al final el pontífice ha hablado de la festividad de la Natividad de María, que se celebra hoy, y es muy importante sobre todo para las Iglesias Orientales. “Todos nosotros, ahora podemos mandar un saludo a todos los hermanos, hermanas, obispos, monjes y monjas de las Iglesias Orientales, ortodoxas y católicas...Jesús es el sol y María la aurora que anuncia su salida. Ayer por la noche hemos velado confiando a su intercesión nuestra oración por la paz en el mundo, especialmente en Siria y en todo Oriente Medio. Ahora la invocamos como Reina de la Paz: Reina de la Paz, ruega por nosotros”.

SIGAMOS REZANDO PORQUE LA BÚSQUEDA DE LA PAZ ES UN CAMINO LARGO

Ciudad del Vaticano, 8 de septiembre 2013 (VIS).-”Quisiera dar las gracias a todos aquellos que, de una u otra forma, se unieron a la vigilia de oración y ayuno de ayer en la noche. Gracias a las numerosas personas que han ofrecido sus sufrimientos. Gracias a las autoridades civiles, a los miembros de otras comunidades cristianas y de otras religiones, y a los hombres y mujeres de buena voluntad que han vivido, con este motivo, momentos de oración, ayuno y reflexión”, ha dicho el Papa después de rezar el Ángelus.

“El compromiso continúa: ¡Sigamos con la oración y con las obras de paz! Les invito a seguir rezando para que cese inmediatamente la violencia y la devastación en Siria y para que se trabaje con renovado empeño por una justa solución al conflicto fratricida. Pidamos también por los otros países de Oriente Medio, especialmente por el Líbano, para que encuentre la anhelada estabilidad y siga siendo modelo de convivencia; por Iraq, para que la violencia sectaria deje paso a la reconciliación; y por el proceso de paz entre israelitas y palestinos, para que avance con determinación y audacia. Pidamos también por Egipto, para que todos los egipcios, musulmanes y cristianos, se comprometan a construir juntos la sociedad buscando el bien de toda la población”.

“¡La búsqueda de la paz es un camino largo y requiere paciencia y perseverancia! ¡Sigamos rezando!”.

Por último, ha recordado que ayer en Rovigo (Italia) fue proclamada beata María Bolognese, fiel laica de esa región, nacida en 1924 y fallecida en 1980. “Dedicó toda su vida -ha dicho el Papa- al servicio de los demás, sobre todo de los pobres y enfermos, soportando grandes sufrimientos en profunda unión con la pasión de Cristo. Demos gracias a Dios por esta testigo del Evangelio”.


(V.I.S. Servicio informativo del Vaticano)

3 comentarios:

silencio dijo...

La búsqueda de la paz es un camino largo y requiere paciencia y perseverancia! ¡Sigamos rezando!”. Es realmente lo importante orar sin cesar Dios tiene su hora y su momento, abandonémonos en Él, gracias un gran abrazo, Feliz semana en presencia del Señor.

silencio dijo...

Un gran abrazo, amiga.

Felicitas dijo...

Cierto, confiemos y abandonémonos en Él. Así sea. Un abrazo, Silencio.
Dios te bendiga.