21 jul. 2013

El santo memorial del Señor




" Haced esto en memoria mia ", dijo nuestro amado Señor Jesús, en la última Cena, con sus discípulos.
Es la santa Misa. Es la perfecta actualización del divino sacrificio en el Gólgota. El único sacrificio que Dios acepta como pago por nuestros pecados. 

Nuestros pecados...
¿Por qué se empeñan algunos en convertir la santa Misa en una especie de fiesta, en la que cabe todo tipo de música rítmica y hasta bailoteos al ritmo de la misma? 
¿Qué no habéis leído la santa Escritura, acaso?

El acto de entrega suprema de Jesucristo en manos de los hombres pecadores, por amor y obediencia a su Padre, y por amor a toda la humanidad, le condujo al martirio y a una muerte horrorosa, larga y dolorosa, por medio de la cual expió nuestras culpas...  Sí, culpas. Por lo tanto estamos en deuda con Dios Padre y nada de lo que podamos hacer, sin Jesucristo, sirve para expiarla, ni limpiarla, ni reconciliarnos con Dios.
Sólo el sufrimiento del mismo Dios hecho hombre, pudo ser aceptado por Dios, para perdonarnos, y su posterior Resurrección que nos abre las puertas de la vida eterna, que tantas veces nos prometió, a lo largo de su predicación de tres años.

La santa Misa es, ante todo, un acto de culto perfecto a Dios Padre, es el acto de amor y entrega del mismo Jesucristo, al que nos unimos en el mismo amor que nos habita, para ofrecerle la Víctima pura y santa, inmaculada, que logra atraer sobre nosotros todo tipo de Bendiciones de lo alto, comenzando por el perdón anhelado de Dios.

El problema en nuestros dias es que muchos ya no se sienten culpables de nada ante Dios, y por eso su relación con el Altísimo es una especie de compadreo en el que Dios lo concede todo y el hombre hace siempre lo que le viene en gana, sin asumir que Dios tiene derechos de Autor sobre él y sobre su vida.

Por todo ello los santos recomendaron siempre la meditación sobre la cruel pasión dolorosa de Jesucristo, para que, entre otras gracias, recibiéramos la perfecta contrición de nuestras culpas, el arrepentimiento y la gracia para vivir la vida del Espíritu Santo, que se nos da en el Bautismo y la Confirmación.
Vida de gracia y amistad con Dios, que llena el corazón de paz y alegría, pues tener un Padre celestial tan bueno, es la mejor noticia jamás recibida.

3 comentarios:

Claro de Luna dijo...

Nuestra vida estará siempre agradecida por el regalo de Dios por la fe y esperanza en la vida eterna...pero apesummbrada y consumida por el terrible martirio que tuvo que pasar su Hijo Jesucristo para dejarnos abiertas las puertas del cielo y regalarnos, para que nos acompañe , el Espíritu Santo como también Jesús mismo que dijo "estoy con ustedes hasta el fin de los tiempos"
Un abrazo Felicitas por tan bella reflexión
Cristina

silencio dijo...

Que el Señor nos de su gracias de saber, que cada Día celebremos el milagro más grande, que ÉL viene a nosotros y nos hace uno en ÉL, que cada día podemos decir como San Pablo no vivo yo es Cristo quien vive en mí, gracias por este rico compartir, un gran abrazo.

Felicitas dijo...

Gracias, Cristina, por la tuya!
Un abrazo, linda.

Ojalá y se cumpla en nosotros eso que Cristo vive en nosotros más que nosotros mismos. Una maravilla!
Abrazo, Silencio.