27 jul. 2013

Una gran tríada



Se prepararon con excelencia para la misión recibida de manos del Señor.
Cumplieron la Voluntad Divina, apacentaron el rebaño y lo libraron de los depredadores.
Son padres en el Padre. Son otros cristos en el Hijo. Son la luz del amor divino, en el Espíritu Santo.
¡Te damos gracias, Señor, por cuidarnos tanto enviándonos santos a este mundo en deriva!
¡Jesús, confiamos en Ti!

21 jul. 2013

El santo memorial del Señor




" Haced esto en memoria mia ", dijo nuestro amado Señor Jesús, en la última Cena, con sus discípulos.
Es la santa Misa. Es la perfecta actualización del divino sacrificio en el Gólgota. El único sacrificio que Dios acepta como pago por nuestros pecados. 

Nuestros pecados...
¿Por qué se empeñan algunos en convertir la santa Misa en una especie de fiesta, en la que cabe todo tipo de música rítmica y hasta bailoteos al ritmo de la misma? 
¿Qué no habéis leído la santa Escritura, acaso?

El acto de entrega suprema de Jesucristo en manos de los hombres pecadores, por amor y obediencia a su Padre, y por amor a toda la humanidad, le condujo al martirio y a una muerte horrorosa, larga y dolorosa, por medio de la cual expió nuestras culpas...  Sí, culpas. Por lo tanto estamos en deuda con Dios Padre y nada de lo que podamos hacer, sin Jesucristo, sirve para expiarla, ni limpiarla, ni reconciliarnos con Dios.
Sólo el sufrimiento del mismo Dios hecho hombre, pudo ser aceptado por Dios, para perdonarnos, y su posterior Resurrección que nos abre las puertas de la vida eterna, que tantas veces nos prometió, a lo largo de su predicación de tres años.

La santa Misa es, ante todo, un acto de culto perfecto a Dios Padre, es el acto de amor y entrega del mismo Jesucristo, al que nos unimos en el mismo amor que nos habita, para ofrecerle la Víctima pura y santa, inmaculada, que logra atraer sobre nosotros todo tipo de Bendiciones de lo alto, comenzando por el perdón anhelado de Dios.

El problema en nuestros dias es que muchos ya no se sienten culpables de nada ante Dios, y por eso su relación con el Altísimo es una especie de compadreo en el que Dios lo concede todo y el hombre hace siempre lo que le viene en gana, sin asumir que Dios tiene derechos de Autor sobre él y sobre su vida.

Por todo ello los santos recomendaron siempre la meditación sobre la cruel pasión dolorosa de Jesucristo, para que, entre otras gracias, recibiéramos la perfecta contrición de nuestras culpas, el arrepentimiento y la gracia para vivir la vida del Espíritu Santo, que se nos da en el Bautismo y la Confirmación.
Vida de gracia y amistad con Dios, que llena el corazón de paz y alegría, pues tener un Padre celestial tan bueno, es la mejor noticia jamás recibida.

16 jul. 2013

Nuestra Señora del Carmen



Ave, Maris stella,
Déi mater alma,
Atque semper Virgo
Félix caeli porta
Sumens illud Ave
Gabriélis ore,
Funda nos in pace,
Mutans Evae nomen.
Solve vincla reis,
Profer lumen caecis,
Mala nostra pelle,
Bona cuncta posce.
Monstra te esse matrem,
Sumat per te preces
Qui pro nobis natus,
tulit esse tuus.
Virgo singulāris
Inter omnes mitis,
Nos culpis solutos
Mites fac et castos.
Vitam praesta puram,
iter para tutum:
ut vidéntes lesum
semper collaetémur.
Sit laus Deo Patri,
summo Christo decus,
Spiritui Sancto,
tribus honor unus. Amen.






6 jul. 2013

La luz de la fe


La característica propia de la luz de la fe es la capacidad de iluminar toda la existencia del hombre




La fe nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, un amor que nos precede y en el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida.






Transformados por este amor, recibimos ojos nuevos, experimentamos que en él hay una gran promesa de plenitud y se nos abre la mirada al futuro







La fe, que recibimos de Dios como don sobrenatural, se presenta como luz en el sendero, que orienta nuestro camino en el tiempo.






La fe es luz que viene del futuro, que nos desvela vastos horizontes, y nos lleva más allá de nuestro « yo » aislado, hacia la más amplia comunión.







Dante, en la Divina Comedia, después de haber confesado su fe ante san Pedro, la describe como una " chispa, / que se convierte en una llama cada vez más ardiente / y centellea en mí, cual estrella en el cielo."





Deseo hablar precisamente de esta luz de la fe para que crezca e ilumine el presente, y llegue a convertirse en estrella que muestre el horizonte de nuestro camino en un tiempo en el que el hombre tiene especialmente necesidad de luz.


(Frases iniciales de la encíclica del Papa Francisco, " La Luz de la Fe ")

4 jul. 2013

¡Espera en el Señor!



El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?



El Señor es la defensa de mi vida, 


¿quién me hará temblar?








Una cosa pido al Señor, 

eso buscaré: 

habitar en la casa del Señor 

por los días de mi vida; 

gozar de la dulzura del Señor, 

contemplando su templo.


Espero gozar de la dicha del Señor 
en el país de la vida.



¡Espera en el Señor, sé valiente, 
ten ánimo, espera en el Señor!