22 may. 2013

Época





La noche del mundo asedia...
los hombres bien lejos de Dios,
no viven el ansia eterna,
¡no sienten del alma su merma!


¡Maldita la hora del hombre
que quiso en el centro estar,
y fue relegando al olvido,
al Amor que lo quiso salvar!




Sumido en oscuras pasiones,
esclavo de su propio mal,
enferma, roba y mata,
¡para ser feliz e inmortal!
y no piensa en la muerte
que llama de pronto a su portal.




¡Tan sólo el Espíritu libera,
tan sólo el Amor desata,
tan sólo un Padre acaba
con tanta miseria y ceguera!



¡Predica, juglar, al Altísimo,
que puso en Belén su morada,
y cántale fuerte alabanza,
que suene en la tierra alobada,
y surja del valle de muerte,
una voz que eleve las almas!

¡Tan sólo el Espíritu libera,
tan sólo el Amor desata,
tan sólo un Padre acaba
con tanta miseria y ceguera!

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